Podríamos limitarnos a decir que el coaching sistémico es uno más de los distintos tipos de coaching que existen. Sin embargo, aunque es una definición acertada, se nos antoja algo insuficiente. ¿Quieres saber de qué trata este nuevo enfoque del coaching?

 

Coaching sistémico, ¿cuál es su enfoque?

Como su propio nombre lo indica, el coaching sistémico es una modalidad que se basa en la denominada Visión Sistémica de la realidad, y que consiste básicamente en tomar las entidades de estudio como el resultado de muchos elementos integrados entre sí.

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Es decir, entiende las empresas, las organizaciones y los negocios como el resultado de una serie de factores que se han conjugado previamente, y que para su funcionamiento ideal éstos deben estar en perfecta armonía.

Ahora bien, ¿lo anterior quiere decir que el coaching sistémico también entiende a las personas como sistemas? Sí, en efecto; pero no desde una perspectiva materialista en la que a la persona se le despoja de su identidad y su condición.

Todo lo contrario, la idea de este tipo de coaching es aplicar una mirada integral del individuo, es decir, alguien compuesto por órganos, huesos, mente, cerebro, energía, emociones, sentimientos, entre otros, y a partir de ahí orientar todos los esfuerzos a la consecución de objetivos que persiga cada persona.

 

Conoce los cuatro pilares esenciales del coaching sistémico

Para entender mejor el concepto de coaching sistémico, ¿qué te parece si repasas los que se consideran sus cuatro pilares esenciales? Aquí te los resumimos:

  1. Las personas no son elementos aislados:

Aunque lo queramos o no, todas las personas formamos parte de un sistema, de algo que está más allá de nosotros. Es imposible el aislamiento, tanto emocional como físico. No podemos ir en contra de esta tendencia natural.

  1. Cualquier cambio de un elemento del sistema influye en el todo:

Todos los elementos que nos rodean influyen de alguna forma en aquello que hacemos a diario. Obviamente, los que estén más cerca de nosotros tendrán una mayor influencia. Esto, aplicado a las organizaciones, se traduce más o menos así: hasta el aspecto más irrelevante tiene incidencia en el global del negocio. La ventaja de este método es que, en caso de conflictos, no analiza causas sueltas o independientes, sino que las vincula con todo el sistema.

  1. Las personas pierden protagonismo dentro de un sistema:

En cuanto a esta máxima, el coaching sistémico es claro: las soluciones de tipo individual son importantes, sí, pero siempre serán insuficientes si no tenemos en cuenta aquellas que involucran a quienes nos rodean. Las mejores soluciones son, por tanto, las que abarcan todo el sistema o parte de él.

  1. Las personas pertenecen a una red de sistemas:

Ahora bien, los individuos no estamos vinculados a un solo sistema. Incluso si la materia a analizar es netamente laboral, cada persona está conectada a una red de sistemas, entre los que podemos mencionar el afectivo, el emocional, o el ético. De ahí que el análisis propuesto por el coaching sistémico sea, en algunos casos, más amplio de lo que en principio parecía.

 

El coaching sistémico es, en último término, una forma de generar cambios a nivel personal pero siempre teniendo en cuenta los sistemas que nos rodean como personas.

 

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