Etapas principales para la elaboración de un DAFO personal

El DAFO es conocido por ser una valiosa herramienta de análisis de situación para las empresas. Gracias a ella, los directivos de las organizaciones logran un diagnóstico de las oportunidades, las amenazas, las debilidades y las fortalezas con las que cuenta su negocio en relación con el escenario comercial y el contexto.

Etapas DAFO-personal

Ha sido aplicada por todo tipo de empresas, desde organizaciones de alcance mundial hasta microempresas de reducida influencia.

Sin embargo, no se trata de una metodología exclusiva para las empresas. También es una alternativa eficaz para el análisis de situación a nivel individual, especialmente en o situaciones en las que las personas deseen estudiar los aspectos positivos o negativos que pueden determinar una acción específica.

En este sentido, los en Recursos Humanos y competencias laborales distinguen dos enfoques básicos de análisis DAFO:

  • Como autoconocimiento: en este caso, las personas usan el DAFO como un recursos para definir sus objetivos, metas y aspiraciones en cualquier ámbito de su vida, especialmente profesional o laboral.
  • Como herramienta para un proyecto específico: la persona define los cuatro elementos básicos del DAFO en función del papel que cumple dentro de un proyecto o labor específica. Esto quiere decir que la principal tarea consiste en alinear sus objetivos con los del proyecto del que forma parte.

 Si quieres empezar a aplicar el liderazgo transformacional, te enseñamos cómo en nuestra guía: ¿Qué es el liderazgo transformacional y cómo desarrollarlo dentro de tu empresa?

 

Elaborar un DAFO individual: pasos y recomendaciones

Independientemente del enfoque que se asuma, el proceso de elaboración de un DAFO cuenta con varias etapas básicas. El objetivo de cada una de ellas es dar respuesta a los elementos que surgen a raíz de lo que motiva el análisis.

Todo análisis DAFO debe responder a una motivación o aliciente. No puede realizarse porque sí, pues de lo contrario perdería su sentido. Repasemos los cuatro elementos que forman parte del análisis:

1) El aspecto interno:

Son todos aquellos elementos que forman parte del carácter, la personalidad y la visión de cada persona. En función de los requerimientos del contexto, pueden jugar a favor o en contra suyo. El análisis del aspecto interno se ejemplifica en la   definición de dos aspectos básicos:

a. Debilidades:

  • ¿Tengo la suficiente experiencia para emprender nuevas tareas?
  • ¿Qué elementos debo potenciar?
  • ¿Cuáles acciones me impiden alcanzar mis objetivos?
  • ¿Qué actitudes me alejan de ellos?

b. Fortalezas:

  • ¿Cuáles son mis mayores virtudes, talentos y habilidades?
  • ¿Qué actividades me apasionan?
  • ¿Qué aspectos me diferencian de los demás?

 

2) Aspecto externo:

En este caso, se trata de elementos que están más allá de la persona y que, por eso mismo, no dependen de ella. Es el contexto o la situación el que los define, actuando como una especie de marco de las actividades o proyectos que cada persona pretenda llevar a cabo. Se pueden moldear, más no dominar del todo. Para ello, se plantean dos categorías:

a. Amenazas:

  • ¿Qué aspectos externos dificultan la realización de los metas?
  • ¿Qué problemas podrían surgir una vez inicie mi labor o proyecto?
  • ¿Cómo me pueden afectar como persona?
  • ¿Qué nivel de competencia existe en el sector al que aspiro?

b. Oportunidades:

  • ¿Qué circunstancias son más favorables para mis objetivos?
  • ¿Qué aspectos pueden potenciar mis talentos?
  • ¿Cómo puedo aprovechar las circunstancias de mi entorno?
  • ¿Qué recursos me acercan a mis metas?

 

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