¿Tiene significado contratar los servicios de un coach?

Dentro de las numerosas herramientas con las que hoy por hoy cuentan las empresas para la gestión del talento y la mejora del desempeño de sus trabajadores, el «coaching» es, quizá, una de las más conocidas.

Traducido del inglés como «entrenamiento», se trata de un novedoso proceso en el que se entremezclan técnicas de motivación, orientación individual y profesional, análisis, habilidades sociales y autoconocimiento. Es una técnica de desarrollo personal; pero, a la vez, es mucho más que una técnica en sentido estricto.

Suele estar dividido en sesiones y dirigido por un «coach», que es la persona encargada de orientar el proceso. Entre sus principales objetivos están el aumentar habilidades como el liderazgo, la proactividad, la escucha activa, entre otras, además de acompañar procesos de capacitación y formación.

No obstante, existen tres tipos de coaching que varían según el enfoque que se le quiera dar a la herramienta. Veamos cuáles con sus características:

a) Individual: es el que pone el foco en los aspectos personales, como por ejemplo el esclarecimiento de objetivos profesionales, las actitudes diarias, el carácter, la forma de ser, entre otros. Se alimenta de disciplinas como la psicología.

b) Ejecutivo: este tipo de coaching está orientado a altos directivos, gerentes o líderes de organizaciones con altos niveles de responsabilidad. En este caso, el objetivo de la herramienta es dotar a la persona de destrezas, capacidades y recursos para solventar los asuntos diarios que se derivan de su actividad.

c) Organizacional: su objetivo principal es mejorar las relaciones de los empleados de una misma organización y fomentar el equipo de trabajo con base a valores como la proactividad, la solidaridad y la asunción de responsabilidades.

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¿Qué ganas cuando contratas un coach?

Pese a que en la actualidad es una técnica muy extendida, sobre todo en el campo de las organizaciones, un buen número de personas y de altos cargos aún no han dado el paso para experimentar las ventajas de esta herramienta. O no la conocen o simplemente no han tenido la oportunidad de hacerlo.

Como en todo proceso, antes de contratar un coach es necesario saber qué objetivos se persiguen y en qué áreas específicas se sitúan esos objetivos. De ahí que no se trate sólo de una técnica más de motivación o autoayuda.

Entre las numerosas ventajas que la contratación de un coach puede suponer tanto si es en el plano individual u organizacional, podemos mencionar las siguientes:

  • Autoconocimiento. La técnica, sin duda, facilita una mirada interior de cada uno de los participantes: metas, objetivos, habilidades, etc.
  • Empoderamiento. Cada persona asume el control de su situación actual. En buena medida, el coaching consiste en dejar de lado actitudes como la apatía, la pereza y la resignación para asumir posturas más favorables con el cambio.
  • Concentración. Un buen coach siempre busca que sus clientes pongan el foco en los asuntos importantes y los objetivos trazados.
  • Adaptación al cambio. El coaching es especialmente óptimo para sacar a la luz nuevos talentos y habilidades que ayudarán a las personas a adaptarse a las situaciones de cambio y, a la vez, contemplar nuevas perspectivas.
  • Productividad. Cuando el cliente crece a través del coaching, lo más probable es que ese crecimiento también se refleje en su desempeño profesional.

 

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