Índice de productividad global: el modelo que lo puede mejorar

Tal y como refleja un reciente informe del World Economic Forum, “The Global COmpetitiveness Report”, las tasas de crecimiento del índice de productividad global permanecen por debajo de los niveles históricos, poniendo en tela de juicio muchos modelos prevalentes de crecimiento económico y políticas relacionadas.

Los avances en la tecnología y las nuevas líneas de falla que surgen en el orden económico y político global agregan una mayor incertidumbre sobre los tipos de políticas que harán que las economías se preparen para el futuro. Es preciso encontrar nuevos enfoques que permitan avanzar hacia el progreso y el consenso es que el crecimiento económico debe centrarse más en el bienestar humano.

 

¿Cómo mejorar el índice de productividad global?

El progreso económico centrado en el ser humano es multidimensional y tiene su base en tres principios:

  1. La búsqueda del beneficio de la gran mayoría de las personas.
  2. La sostenibilidad ambiental.
  3. La equidad, en términos de creación de oportunidades para todos, sin perjudicar a las generaciones futuras.

En este nuevo contexto, la competitividad sigue siendo una contribución importante al objetivo más amplio del progreso económico centrado en el ser humano al crear los recursos necesarios para un mayor bienestar, incluida una mejor educación, salud y seguridad, y un mayor ingreso per cápita.

 

TEXT - TOFU - Productividad Personal

 

Los ciudadanos que tienen la capacidad de producir una cantidad significativa de resultados, hacen que sus países sean productivos y, por eso, la medida de su producción es el factor determinante.

Las economías utilizan el Producto Interno Bruto (PIB) por horas trabajadas para evaluar la productividad. El valor total de todo lo producido por cada ciudadano y corporación ubicado dentro de los límites de cualquier país es el PIB.

No sólo los ciudadanos, sino también las empresas, juegan un papel especialmente relevante en el aumento del índice de productividad global. Y el liderazgo de las organizaciones tiene en su mano el poder de cambiar las cosas a mejor.

 

El modelo que puede elevar el índice de productividad

Pese a que haya quien no opine lo mismo, trabajar más horas no necesariamente resulta en una mayor productividad. México es ejemplo de ello, al presentarse como el país menos productivo de los 38 países que figuran en los datos de 2017 de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).

Esta nación tiene la semana laboral promedio más larga del mundo con 41,2 horas, que hace que aún llame más la atención la duración de la de Luxemburgo, el país más productivo, que cuenta con una semana laboral promedio de solo 29 horas.

 

Estos datos también contrastan con la realidad que vive el 20% de los trabajadores japoneses, que realizan más de 80 horas extraordinarias por mes. Pero, ¿les sirve para elevar el índice de productividad global? No. El ejemplo a seguir es otro bien distinto.

Para entender qué tipo de prácticas podrían contribuir a una mejora en el índice de productividad global no hace falta salir de Europa. Aquí están los países más productivos del mundo. Son loso siguientes:

  1. Luxemburgo. Según el análisis anual de Expert Market, es el país más productivo del mundo y su secreto es el equilibrio trabajo-vida. Los luxemburgueses tienen la libertad de organizar sus intereses y compromisos externos en torno a una semana laboral promedio de solo 29 horas y reciben un mínimo de cinco semanas de vacaciones pagadas cada año.
  2. Noruega. Con una semana laboral de 27 horas, sus trabajadores son más del doble de productivos que los del Reino Unido e Israel. Además, también son los más felices, superando por primera vez a Dinamarca en el Informe de Felicidad Mundial.
  3. Suiza. Con un poco más de 30 horas a la semana en la oficina, los suizos disfrutan de la fiabilidad de un sistema que valora la puntualidad y se preocupa por el desarrollo de habilidades de la plantilla, lo que sin duda tiene una influencia considerable en su productividad.
  4. Dinamarca. Un líder incondicional en la carrera de la productividad, Dinamarca es elogiada por tener el mejor equilibrio entre trabajo y vida en el mundo. El danés promedio trabaja 33 horas a la semana en una cultura en la que el tiempo extra está mal visto por considerarse falta de organización, en vez de dedicación.
  5. Islandia. Una fuerza laboral amigable para las mujeres destaca en las posiciones de cabeza del índice de productividad global, además de soler encontrarse también en los primeros puestos del Índice de Brecha de Género Global del Foro Económico Mundial.

 

Cultivar una cultura de equilibrio entre las esferas laboral y familiar, reducir las horas de trabajo, concentrarse y comprometerse con las tareas que se llevan a cabo en vez de ponerse en modo multitarea, mantener una actitud positiva y tener horarios de trabajo flexibles son algunas de las formas en que los países más productivos se están adaptando para mejorar sus resultados.

El modelo de trabajo de los países escandinavos ha demostrado ser eficiente. Los países ahora pueden adoptar con confianza una cultura de menos horas de trabajo con descansos prolongados, permitiendo a sus trabajadores salir del trabajo temprano y prepararse para el siguiente día laborable. De cada empresa depende el contribuir a mejorar la posición de su país en el índice de productividad global, implementando este tipo de prácticas que está demostrado que aportan más valor que alargar la jornada laboral.

 

Créditos fotográficos: bluebay2014

 

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