Invertir en startups es similar a hacerlo en cualquier otro tipo de empresa, proyecto o idea. La inversión en sí misma es una declaración de intenciones, que revela que se alberga la esperanza de que sea posible conseguir rendimientos superiores a los originalmente invertidos.

Al mismo tiempo, invertir en startups implica elevar su potencial y su calidad. La inyección de capital les permite contar con más y mejores recursos a su alcance, dejar de lado las preocupaciones causadas por las limitaciones financieras y centrarse en lo verdaderamente importante: desarrollar el producto o servicio y continuar generando nuevas ideas de valor.

Cuándo hay que invertir en startups

El mejor momento para invertir en startups es en sus estadios iniciales. Cuando el proyecto ya cuenta con una solución innovadora para un problema común, que se ha comprobado que funciona y que puede dirigirse a un público objetivo específico.

En esa fase de inicio, los emprendedores quieren convertir su idea en negocio, pero les falta la dirección, la experiencia y la visión que empresarios experimentados que hayan construido compañías exitosas antes pueden aportarles y, en la mayoría de los casos, también el capital para hacer realidad su proyecto.

 

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En esta etapa inicial se puede invertir en startups de dos formas:

  1. Invertir en una ronda de acciones con precio fijo: los inversores adquieren acciones en la startup a un precio fijo.
  2. Invertir en valores convertibles: el monto de la inversión finalmente se convierte en patrimonio.

Es bastante habitual que quienes apuestan por financiar esta clase de proyectos en fases más prematuras se decanten por invertir en startups a través de valores convertibles; mientras que quienes lo hacen en etapas posteriores, suelen optar por rondas de acciones con precios razonables.

 

Cómo evaluar si es o no rentable invertir en startups

¿Te imaginabas que el 82% del capital de las startups proviene de los propios emprendedores y su círculo más próximo? (SmallBizTrends). El motivo puede ser que su elevada asa de fracaso hagan que muchos inversores consideren este tipo de empresas como de alto riesgo.

No obstante, existen algunas recomendaciones para la valoración previa a invertir en startups. En concreto, se aconseja aplicar alguno de los siguientes métodos:

  • Flujo de efectivo descontado: es un método de valoración que se apoya en los conceptos del valor del dinero en el tiempo. Todos los flujos de efectivo futuros se estiman y descuentan utilizando el coste de capital para calcular los valores actuales. La suma de todos los flujos de efectivo futuros, tanto entrantes como salientes, es el valor actual neto, que se toma como el valor de los flujos de efectivo en cuestión.
  • Método de ventura de capital: es un enfoque de valoración de negocios que combina elementos de una valoración basada en múltiplos y un enfoque de valoración de flujo de efectivo descontado. Tiene en cuenta los pagos al tenedor de inversiones específicas en una compañía durante el período de tenencia en diferentes circunstancias, para cuyo análisis se construye un mejor escenario (a menudo, el plan comercial presentado), un caso base y el peor posible de los casos.
  • Comparativas de mercado y transacción: consiste en observar transacciones similares o comparables en las que el objetivo de adquisición tiene un modelo comercial similar y una base de clientes parecida a la de la compañía que se evalúa. Este enfoque es fundamentalmente diferente del primero propuesto, que calcula el valor intrínseco.
  • Valoraciones basadas en activos, como el valor de liquidación: es la evaluación del precio probable de un activo cuando se le deja tiempo insuficiente para vender en el mercado abierto, lo que reduce su exposición a compradores potenciales. El valor de liquidación es típicamente más bajo que el valor justo de mercado.

 

A pesar de que, en lo que respecta a las inversiones, hay quienes prefieren dejarse llevar por los instintos, en lo que respecta a la inversión en este tipo de proyectos empresariales no es lo más recomendable. Las apariencias pueden llevar a error y, una confusión de este tipo, podría desencadenar una respuesta no del todo acertada.

Por ejemplo, una startup tecnológica que se ubica en el garaje de una vivienda unifamiliar no parece ofrecer muchas garantías y, sin embargo, puede esconder un alto potencial de crecimiento. ¿Sabes cómo empezaron Google o Apple?

Exactamente, fue en esas precarias circunstancias: sin grandes oficinas y sin un despliegue de recursos mínimamente comparable a su realidad actual, pero sí con mucho talento, compromiso y pasión por su idea de negocio. Quienes supieron ver que se trataba de empresas de éxito, hoy han podido disfrutar de la satisfacción de ver revalorizarse sus acciones en numerosas ocasiones.

No obstante, siempre conviene tomar ciertas precauciones porque, aunque se cuente con los ingredientes necesarios para sacar adelante la iniciativa, por parte del equipo de proyecto, si las cifras no apuntan bien y los cálculos objetivos, por ejemplo, en lo referente al flujo de efectivo o comparativas de mercado no ofrecen la confianza necesaria, el resultado puede ser poco deseable. La mitad de las startups fracasan en un plazo máximo de cuatro años (Bureu of Labor Statistics) y, si se advierten las señales que alertan del riesgo, quizás aún se esté a tiempo de dar un paso atrás y buscar opciones alternativas para la inversión, por ejemplo, en plataformas de crowdfunding.

¿Has probado a invertir en startups? ¿Cómo ha sido tu experiencia en este tipo de financiación?

Comparte tu punto de vista en comentarios para que sirva de referencia a quienes se plantean iniciarse en el mundo de la inversión y han pensado buscar una startup prometedora para comprar acciones.

 

Créditos fotográficos: tuk69tuk

 

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