Empresas de servicios: tipos y características

empresas de servicios

Las empresas de servicios han existido siempre. Su labor ha sido fundamental para el acompañamiento y el aprovisionamiento de sectores de la industria y el desarrollo.

Como su nombre indica, la principal característica es que proporcionan servicios, es decir, elementos no tangibles que cubren necesidades específicas. Los ejemplos más habituales los encontramos en sectores como la electricidad, el agua, el gas, el transporte de mercancías, las comunicaciones, la cultura, el espectáculo,  los hoteles o el turismo, entre otros.

Esto implica que las empresas de servicios cuentan con un alto nivel de especialización en su rama o actividad. Aunque existen excepciones o incluso ejemplos de empresas que ofrecen tanto servicios como productos tangibles, por lo general se centran en dar respuesta a una sola necesidad entre su público.

 

Tipos de empresas de servicios. ¿A cuál pertenece la tuya?

Aunque la definición que hemos dado en el apartado anterior resulte hasta cierto punto precisa, lo cierto es que dentro de la categoría de empresas de servicios también existen diferencias. Es decir, no hay un solo modelo de este tipo de negocios. ¿Quieres saber más sobre este tema? Echa un vistazo a la siguiente clasificación:

a) Empresas de actividades uniformes:

Son aquellas que mantienen estables los valores esenciales del negocio. Por ejemplo, los gastos en mano de obra, los costes de producción, las vías de ejecución del servicio y, sobre todo, la actividad en sí misma.

Los ejemplos más destacados de este tipo de empresas los encontramos en sectores como la limpieza, la reparación y mantenimiento de ascensores, las consultorías, la asesoría o la entrega de paquetería, entre otros.

b) Empresas de gestión de proyectos:

En este caso, además de prestar un servicio puntual y definido, se trata de empresas que desarrollan proyectos de duración media o corta, es decir, con unas actividades y fases definidas de antemano, como por ejemplo la programación web, la consultoría especializada o los procesos de selección de personal, entre otros.

A diferencia de las primeras, estas empresas no necesariamente mantienen sus costes de producción; como se trata de proyectos, sus perspectivas iniciales pueden variar, al igual que su presupuesto e inversión. Y aunque pueden operar en diversos campos, su línea de servicios no se modifica en absoluto.

c) Empresas de servicios combinadas:

A esta última categoría pertenecen aquellas empresas que combinan la oferta de un servicio con la venta de productos. Es bastante habitual encontrarlas en sectores como la hostelería, los servicios de reparación del hogar o las funerarias, entre otros.

Sin embargo, lo esencial de este modelo es la correspondencia que debe existir entre artículo y servicio. Tienen que guardar una relación estrecha, pues de lo contrario la identidad de la empresa se diluirá. ¿Te imaginas un hotel que además del servicio de hospedaje ofrezca repuestos para coches? Nosotros tampoco.

 

Empresas de servicios, ¿en qué se diferencian del outsourcing?

Por todo lo que hemos dicho antes, es común que a las empresas de servicios se les asocie inmediatamente con el outsourcing, es decir, el hecho de delegar en terceros actividades o funciones que nuestra empresa no puede ejecutar.

Sin embargo, no es exactamente lo mismo. El outsourcing es, en efecto, una forma de servicio que pueden ofrecer ciertas empresas, pero de ningún modo la única.

O expresado en otras palabras, las empresas de servicios pueden dedicarse al outsourcing, como por ejemplo pasa con aquellas especializadas en la consultoría, pero también cubren servicios más básicos que nada tienen que ver con esta práctica: la mensajería, la distribución de recursos, las reparaciones, etc.

 

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