¿Eres el encargado de la gestión financiera de tu empresa y no sabes cómo se calcula la rotación de activos? Es más, ¿aún no tienes claro qué es exactamente lo que se mide con este indicador de rendimiento? A continuación responderemos a éstas y a otras preguntas más. ¡Presta mucha atención al siguiente post!

 

¿Qué podemos calcular con la rotación de activos?

La rotación de activos refleja de grado de eficacia de cualquier empresa en lo que se refiere a la gestión de sus activos para generar ventas en plazos específicos, que son los que en términos prácticos señalan si dicho valor es favorable o no.

 

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El ratio de esta rotación se calcula tomando como referencia una sencilla relación: el importe neto de la cifra de los negocios sobre el activo total. Sobre este último factor, se incluyen tanto los activos corrientes como los no corrientes.

Planteado de otro modo, la fórmula para calcular la rotación de activos indica que cuanto más elevado sea el valor de este ratio, mayor será la productividad de todos los activos capacitados para generar ventas y, por esa misma condición, propensos mejorar la rentabilidad de un negocio determinado.

Veamos cómo quedaría expresada la fórmula para hallar la rotación de los activos:

 

Ratio de rotación de activos: importe neto cifra de negocios

 / activos totales

 

Evolución de la rotación de activos: corrientes y no corrientes

Antes de entrar en las diferencias que pueden observarse al determinar la rotación de activos corrientes y no corrientes, conviene que hagamos un breve repaso por estas dos definiciones. ¿Recuerdas en qué difieren y en qué se asemejan?

Los activos no corrientes son todos aquellos bienes con los que cuenta una empresa, tanto los tangibles como los intangibles, que no pueden convertirse en liquidez. Por lo general son necesarios para el funcionamiento de las empresas y no se tienen en cuenta para la venta o el proceso de comercialización.

En cambio, los activos corrientes son aquellos que sí tienen facilidad de convertirse en liquidez en un plazo menor a los 12 meses, como por ejemplo el dinero depositado en los bancos, las existencias y, claro, las inversiones proyectadas en el plazo de un año.

Ahora bien, en el momento de calcular la rotación de activos, la naturaleza de ambos tipos de activos influye directamente en el valor que obtengamos.

Obviamente, según lo indicado líneas más arriba, los activos corrientes son más dados a arrojar valores positivos de su ratio de rotación, pues garantizan beneficios en un corto plazo y liquidez para la realización de transacciones.

En cambio, los activos no corrientes difícilmente se pueden incluir en esta categoría, dado que no se reflejan en los indicadores de ventas regulares (sus beneficios sólo se reflejan en plazos superiores a 12 meses) y su cálculo es, por tanto, mucho más global.

 

Esperamos que con las claves que te hemos dado en este post puedas aplicar a partir de ahora el concepto de rotación de activos en tu negocio. Recuerda, el objetivo es que te sea útil para medir la eficacia con que manejas los activos que tienes a tu disposición.

 

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