¿Qué son y para qué se utilizan las curvas de indiferencia?

Cómo se interpretan las curvas de indiferencia

Conocer al consumidor -sus hábitos, necesidades y expectativas- es fundamental para tener éxito en el mundo empresarial. Es innegable que el comportamiento de los consumidores ha dado un giro sustancial en los últimos años: tienen más información sobre las marcas y mercados, entran en contacto con ellas a través de múltiples canales y contrastan las opiniones de otros clientes antes de comprar. Por ello, es importante profundizar en su estudio y análisis. Pero si hay un concepto económico para abordar la teoría de la conducta del consumidor en función de sus preferencias, es el de curvas de indiferencia, término acuñado por el economista Francis Edgeworth en 1881.

Esta herramienta de análisis muestra las distintas combinaciones entre dos bienes que aportan el mismo nivel de utilidad o satisfacción a una persona y que son preferidas frente a otras combinaciones. Comprender el significado de las curvas de indiferencia -plasmadas gráficamente sobre los mapas de indiferencia- es vital para la toma de decisiones empresarial y la planificación de acciones y estrategias de marketing.

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Repasamos algunas pautas para su análisis e interpretación:

  1. Son convexas hacia el origen: esto es así porque los consumidores valoran más un bien cuanto más escaso es y se decantan mejor por las combinaciones de bienes que por situaciones extremas de consumo.
  2. Tienen pendiente negativa: decrecen conforme avanzamos a lo largo de la curva de izquierda a derecha. Una disminución en el consumo de un bien se compensa con un aumento en el consumo del otro bien.
  3. Cuanto más lejos del origen, mayor es el nivel de utilidad que demuestra una curva de indiferencia. De igual modo, los bienes que se encuentran en la curva más alta son los preferidos para su consumo.
  4. Las curvas no se pueden cruzar: se traducirían en dos niveles de satisfacción distintos, rompiendo con el principio del mismo nivel de utilidad. Asimismo, por cada punto del espacio pasa una única curva de indiferencia.
  5. La pendiente de una curva de indiferencia se denomina relación marginal de sustitución e indica en qué proporción el consumidor está dispuesto a sustituir un bien por el otro, manteniendo su nivel de utilidad.
  6. Si un consumidor considera ambos bienes como un sustituto perfecto las curvas de indiferencia son rectas paralelas. Si por el contrario los considera complementarios, las curvas de indiferencia tienen forma de L.
  7. La curva más alta que se puede trazar es aquella que choca con la restricción presupuestaria del consumidor en forma de tangente.

En definitiva, las preferencias de los consumidores se traducen en términos de utilidad, plasmadas por los economistas gráficamente sobre un mapa geométrico a través de las curvas de indiferencia. Su estudio es de gran relevancia en el campo del marketing ya que a cada tipo de bienes les corresponde una forma peculiar y particular de curvas de indiferencia. Además, son personales y, por lo tanto, pueden ser distintas para cada persona, mostrando las consecuencias de las variaciones de los precios para cada caso. Conocer y comprender por qué, cuándo, cómo, con quién y con cuánta frecuencia adquieren los consumidores determinados productos o servicios es la clave para adelantar a la competencia y ser el primero en satisfacer las necesidades del cliente.

 

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