¿Qué son los bienes sustitutivos y que influencia tienen en el precio de los productos?

Los bienes sustitutivos en épocas de crisis económica

La elasticidad de la demanda y los bienes sustitutivos son conceptos técnicos pero la mayoría los tenemos en cuenta en nuestro día a día. Sobre todo a la hora de la comida y cada vez que vamos a hacer la compra. En estos tiempos de inestabilidad laboral e incertidumbre económica tratamos de ahorrar en todo aquello que se pueda. Por eso, a menudo, buscamos bienes sustitutivos. Son aquellos que cumplen una misma función o tienen características similares, por eso son fáciles de reemplazar unos por otros.

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Siempre que disponemos de distintos productos o servicios que satisfacen una misma necesidad podemos elegir entre el que más se ajuste a nuestra situación económica. Un ejemplo de bienes sustitutivos son el del jamón y la mortadela. En tiempos de crisis, las ventas de mortadela suben porque su precio es más bajo. Además, en función de la subida o rebaja de precio en uno de los bienes sustitutivos las ventas del otro disminuirán o se incrementarán dado que demandaremos aquel que nos ofrezca el mejor precio.

Las ventas de los bienes sustitutivos varían en función de los cambios que se produzcan en su precio. Por otra parte, también se da el caso de que queramos comprar un coche y, por ejemplo, pero decidamos optar por una moto o por utilizar el transporte público ya que disponemos de más alternativas para cubrir nuestros desplazamientos. Se trata de bienes de demanda elástica porque tenemos más opciones.

Otros productos y servicios son más difíciles de reemplazar, como es el caso del pan o de la energía eléctrica, por ello, más allá de lo que suceda con su precio, la gente sigue adquiriéndolos en la misma cantidad. La demanda de este tipo de bienes es inelástica, sus precios apenas afectan a su volumen de ventas.

Ya sabemos que podemos reemplazar fácilmente los bienes sustitutivos y que sus ventas suben o bajan en función del precio de uno de ellos. No son los únicos que causan este tipo de desviaciones de la demanda. Con los bienes complementarios pasa algo similar. Son los productos que se utilizan juntos, como es el caso de un coche y su combustible. La variación en el precio de uno de ellos provocará que la demanda de su complementario también se vea alterada por ello. En el caso del coche y el combustible, la subida del precio de los carburantes suele disuadir a los compradores de coches porque son bienes complementarios. En cambio, aumentará la demanda de los bienes sustitutivos correspondientes, como ya hemos dicho, los compradores se decantarán por opciones más económicas, como una moto, que cumplan la misma función y éstas, aumentarán su volumen de ventas.

Por lo tanto, la demanda de un producto o servicio puede variar en función del precio de sus bienes sustitutivos y en función del precio de sus productos complementarios. Las empresas deben estar siempre al tanto de los precios de los bienes sustitutivos y complementarios de los productos que comercializan, ya que, estas variaciones pueden tener un efecto muy negativo en sus cuentas, y necesitan estrategias con la agilidad suficiente para ser capaces de ajustar sus precios en tiempo real. Solo de este modo, podrán hacer frente a la competencia extendida que sus sustitutivos y complementarios ejercen sobre los productos que sacan al mercado porque, aunque no se trate de su competencia directa, compiten entre si para satisfacer la misma necesidad.

 

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