Factores que determinan la curva de demanda

La definición clásica de la «curva de demanda» de un producto habla de la relación entre dos elementos básicos en su proceso de venta, el número de artículos que podrían llegar a adquirirse en relación con las variaciones del precio.

Se trata de uno de los conceptos más utilizados en marketing y contabilidad para hacer un seguimiento del comportamiento de los productos en los mercados.

En general, la tendencia señala que las ventas de un producto aumentan en los casos en que su precio sea más bajo; por el contrario, los consumidores o clientes se abstendrán de adquirirlo en la medida en que el precio vaya en aumento.

Existen, sin embargo, un tipo de productos denominados «bien de Giffen» que revelan un comportamiento contrario. Cuando su precio va en aumento, las cantidades que el consumidor demanda también registran un incremento. No obstante, son excepciones.

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¿Cómo se comporta la curva de demanda?

De ahí que todas las curvas de demanda se representen de forma decreciente. Mientras el precio sea menor, mayor será el interés de venta del producto.

Lo más común es que se representa mediante un gráfico con dos ejes. Cuando la curva se desplaza hacia la derecha, indica que ha habido un aumento en la demanda debido a un factor distinto al precio del producto; y cuando se desplaza hacia la izquierda, quiere decir que ha habido una disminución en la demanda.

Pese a que se trata de una fórmula sencilla, es necesario aclarar que cada producto tiene su curva de demanda. Además, existen otras variables distintas al precio y la cantidad que influyen en el comportamiento de los productos. Algunas de ellas:

a) Precio de los demás productos:

La demanda no sólo se define en función del producto en sí mismo. A veces, sobre todo en aquellos mercados con muchos competidores o en los que predominen la guerra de precios y las ofertas, la demanda de un producto estará influida por el comportamiento de artículos similares, tanto si es al alza como a la baja. Ocurre también con aquellos productos que gozan de cierto posicionamiento, que pueden ver disminuidas sus ventas ante la irrupción de otras marcas en el mercado.

b) Renta personal:

La capacidad de compra de los consumidores es otro factor fundamental para entender la curva de demanda. Cada producto debe tener un precio acorde con dicha capacidad, pues de lo contrario resultará poco accesible o exclusivo. Además, un precio demasiado alto no despierta el mismo interés en aquellos consumidores que, a la hora de realizar una compra, siempre están en busca de aquello que llame su atención.

c) Tendencias o preferencias:

Asimismo, cada producto estará sujeto a las dinámicas del mercado en cuanto a modas, preferencias o gustos de los consumidores. Las tendencias, que son aquellos hábitos de consumo que se prolongan durante períodos de tiempo concretos (estacionales, virales, culturales, etc.), también determinan la curva de demanda de los productos. No existe nada menos rentable que un producto fuera de temporada.

 

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