El compliance es un término bastante familiar entre las empresas norteamericanas e incluso en algunos países del norte de Europa. Sin embargo, en España no parece que lo tengamos tan claro. De hecho, es habitual que en medio de una conversación sobre el tema alguien te interrumpa con la pregunta: ¿qué es el compliance?

 

¿Qué es el compliance y cómo surgió?

Lo primero que habría que dejar claro es que el compliance no es una herramienta de gestión como tal. En realidad se trata de una figura o cargo que al traducirlo al español significa Director Normativo o de Cumplimiento.

El siglo XXI ha aumentado las oportunidades de negocio en la gran mayoría de sectores de la industria y el comercio. Sin embargo, al mismo tiempo ha propiciado la aparición de nuevas normas o regulaciones, como sucedió en el ámbito financiero.

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Esto obligó a que las empresas ampliaran sus departamentos de asesoría jurídica o que se decantaran por contratar a personas que vigilaran que las acciones de una compañía cumplieran con la legalidad vigente. Aquello ocurrió a inicios del siglo XXI y sentó las bases para la figura del compliance.

Hoy día sabemos que es un cargo al que recurren cada vez más empresas en España y el mundo y cuya función principal es asesorar a las organizaciones para que no se salten ninguna normativa que les ataña directa o indirectamente.

Tal ha sido su repercusión, que en la actualidad muchas empresas han conformado departamentos específicos para el compliance, especialmente si la labor de éstas está  enmarcada en normativas demasiado complejas.

 

Claves para la implementación del compliance

Llegará el día en que la pregunta qué es el compliance parezca demasiado obvia y el cargo se asuma como algo natural en las empresas. Es lo que ya pasa, como decimos, en el entorno empresarial norteamericano y anglosajón.

Sin embargo, mientras tanto tendremos que pasar por varias etapas intermedias, una de ellas la de la implementación del compliance en la estructura empresarial. ¿Tienes idea de cómo aplicarlo? Aquí te damos algunas claves para ello:

  • El compliance introduce un elemento ético: muchas empresas operan de forma legal y cumplen con las normas de su sector, pero eso no quiere decir que su acción sea ética. El compliance ayuda a conciliar estas dos esferas.
  • Independencia, autoridad y recursos: son los tres elementos básicos para que un departamento o cargo dedicado al cumplimiento normativo sea eficaz. La suma de los tres dará un resultado exitoso casi con toda seguridad; por el contrario, la ausencia de alguna de ellas supondrá un desajuste serio de cara a la implementación en una organización o contexto.
  • Garantía de funcionalidad y operatividad: la existencia de este cargo no debe ser un elemento accesorio en las empresas, sino más bien una garantía absoluta de que desde el punto de vista legal y ético se están haciendo bien las cosas y que, por tanto, el negocio no corre riesgo de sanciones.
  • Elemento integral a todos los niveles: una de las claves para la eficacia de este cargo o área es que pueda influir en todos los niveles corporativos, desde el más bajo hasta el más alto. De hecho, algunos directores de empresa creen que parte del éxito de esta figura está en crear una cultura interna sobre la labor del compliance y que todos los miembros de una empresa lo asuman como propia.

 

Qué es el compliance: historia de la figura en España

Como ya anticipábamos antes, el compliance es una figura de reciente desarrollo en España. De hecho, han sido los sectores altamente regulados como el financiero o el farmacéutico los que más lejos han llegado en este sentido.

Si bien al principio se le asociaba con la obligación implícita de las empresas de acatar las normas que regulan su sector y el lugar en el que operan, con el paso de los años el enfoque empezó a variar hasta que se evidenció la complejidad de esta tarea y, sobre todo, la necesidad de contar con personal especializado en estos temas.

Hubo, además, algunos hechos que impulsaron el desarrollo de esta figura en todas las áreas del comercio y la industria. El más representativo fue sin duda la entrada en vigor de la Reforma al Código Penal, en el año 2010, concretamente el reconocimiento de la responsabilidad penal de las personas jurídicas.

Este apartado de la reforma supone que cualquier empresa, organización, asociación, partido político y otras entidades pueden ser requerida por la justicia no en nombre de quienes figuran como sus apoderados, sino más bien en nombre propio.

Esto hizo que el interés por el compliance fuese mayor en nuestro país y que se viese ya no tanto como un requisito formal y legal, sino sobre todo como un instrumento para que las empresas tuvieran garantía absoluta de su compromiso con la legalidad, los instrumentos jurídicos y las normas en general.

 

El futuro del compliance, ¿qué nos espera?

Aunque aún queda mucho camino por recorrer en lo que tiene que ver con la aplicación del compliance, lo cierto es que cada vez más empresas en nuestro país perciben esta tarea como prioritaria, especialmente entre las altas esferas directivas.

Por ejemplo, muchas de ellas ya cuentan con un inventario de riesgos de cumplimiento, así como elementos de control interno como los códigos éticos o códigos de conducta.

En España, las empresas de mayor tamaño son las que están a la vanguardia en este aspecto. Según un reciente estudio, cerca del 78% de las compañías con más de 5.000 trabajadores cuentan ya con una labor de compliance, mientras que en las empresas con menos de 5.000 trabajadores ese porcentaje se reduce al 38%.

Para finalizar, es importante dejar claro que no solo las multinacionales o las empresas de referencia en los sectores de la industria pueden aplicar la figura del compliance. También puede suponer un valor agregado para muchas pymes o negocios locales, los cuales tarde o temprano tendrán que enfrentarse a temas normativos o de regulación.

 

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