Principales diferencias entre el VAN y el TIR

El VAN y el TIR son dos conceptos que guardan una relación cercana y que, por eso mismo, muchas personas identifican como sinónimos. Sin embargo, se trata de un error que en términos de gestión empresarial no puedes permitirte de ninguna manera. En el siguiente post te contamos más sobre estos términos.

 

¿El VAN y el TIR son dos valores que siempre coinciden?

El VAN y el TIR son dos elementos que generalmente resultan de gran utilidad a la hora de calcular la viabilidad financiera y económica de un negocio o un proyecto de inversión. Sin embargo, el error que muchos profesionales del área cometen es dar por sentado que estos dos valores siempre coinciden.

¿No es así, acaso? Pues no necesariamente: ambos tienen limitaciones específicas que vale la pena mirar con más detenimiento y, de hecho, sus resultados podrían llegar a ser inconsistentes en determinadas circunstancias o contextos.

 

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Para visualizar mejor en qué consisten las diferencias más significativas entre estos dos conceptos, hagamos una relación directa entre ambos tomando como referencia los aportes tanto a la gestión como a la rentabilidad:

  • Los dos conceptos realizan un análisis diverso de la rentabilidad de un negocio. Mientras el VAN lo hace en términos netos, o lo que es lo mismo, en unidades monetarias y por tanto inscritas a las lógicas de un momento puntual, el TIR nos proporciona una medida relativa de esa misma rentabilidad, es decir, un tanto por ciento de la misma.
  • Los flujos de caja son otro punto de diferencia entre ambos conceptos. Si el VAN tiene en cuenta el vencimiento de los mismos y, de hecho, da preferencia a los más próximos para evitar el riesgo de una inversión, no ocurre lo mismo con el TIR. Este último no considera que los flujos de caja se deban reinvertir cada cierto tiempo en la denominada tasa de descuento K, sino que, todo lo contrario, se derivan a un tanto de rendimiento (r) que, a largo plazo, tiene el efecto de sobreestimar la inversión del proyecto como tal.

 

El VAN y el TIR en inversiones simples

Las discrepancias entre uno y otro concepto también pueden surgir según los distintos tipos de proyectos y de inversiones, entre ellas las inversiones simples, es decir, todas aquellas que tengan una estructura establecida en los siguientes términos: desembolso inicial negativo y flujos netos de cajas positivos.

Un ejemplo concreto de este tipo de inversión se aprecia en la entrega de 1000 euros al inicio de un período; al siguiente año se recibirán 200€ de intereses, y otros 200€ en el siguiente; en lo que respecta al último, la cifra será de 800€.

En estos casos, tanto el VAN como el TIR coinciden en la decisión de rechazar o aceptar un proyecto, aunque si se trata de la jerarquización del mismo es posible que cada uno de estos métodos lo haga de manera distinta.

Es decir, pueden coincidir (o no) en el resultado de la decisión, pero no necesariamente en la jerarquización de las inversiones. Si el proyecto tiene más de un TIR, no puede ser considerado como una inversión de carácter simple.

 

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1 comentario

inmaculada

24 julio, 2018 0:29

el van y el tir son dos elementos que generalmente se utilizan para la viabilidad financiera y economica,pero que muchos profesionales cometen el error de dar por sentado que coincidan

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