Habilidades directivas que no pueden faltar en tu desempeño diario

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Imagina que eres un director de negocios sin experiencia (vamos, recién graduado de la facultad) y que te has ganado un sorteo. El premio, en este caso, no es una jugosa suma de dinero ni un viaje  a Nueva York, el centro mundial de los negocios. No, te hablamos de un premio que, a la vez, supone un gran reto.

Ganarás, eso sí, un envidiable sueldo cada final de mes. ¿A cambio de qué? Deberás dirigir una empresa en la que nunca has puesto un pie y cuyos integrantes desconoces completamente. De tu desempeño dependerá tu continuidad en el cargo.

Se trata, en el fondo, de desarrollar aquellas habilidades directivas necesarias para realizar una buena labor. Por supuesto, tú no tienes ni idea de aquello, pues acabas de salir del aula. Aun así, ¿te apuntarías al reto?

 

 ¿Qué habilidades directivas no pueden falta en tu agenda?

Podríamos hablarte de las habilidades directivas desde el punto de vista habitual, es decir, enunciando cada una y describiéndolas después. Pero no: en este caso queremos que te pongas la camiseta por un rato y te esfuerces en comprender lo que tendrías que hacer en un caso como el que hemos descrito.

Hagámoslo de la siguiente forma: repasemos las 7 habilidades esenciales que deberían marcar tu agenda como directivo de la empresa que te han encomendado:

1. Autoconocimiento:

¿Fuiste un buen estudiante? Esperamos que de los mejores. Sea como sea, lo importante es que conozcas tus propios límites, tus habilidades y destrezas, y que sepas ponerlas al servicio de tu rol directivo. Este es el principio de toda acción directiva. Hazte una pregunta: ¿cómo pretendes gestionar a quienes te rodean si ni siquiera te conoces lo suficiente?

2. Pensamiento y visión estratégicos:

Si eras de los que dejaba los trabajos para último momento, olvídate ahora de eso. Ser directivo supone adoptar una visión a largo plazo, amplia, que vaya más allá de la de los demás. Aquí no nos vale la improvisación ni el cortoplacismo.

3. Conocimiento del negocio:

En este punto deberás esforzarte un poco más, pues recuerda que éste es tu primer contacto con la empresa que diriges. Cuanto más a fondo la conozcas, más probabilidades tendrás de salir airoso del reto.

 4. Liderazgo:

Si eras de los que en la facultad tenía poder de convocatoria, ahora que ya eres un directivo todo te será mucho más sencillo. Sigue por esa misma línea; usa esa habilidad para generar cambios positivos en la empresa.

5. Gestión de equipos de trabajo:

Más te vale haber sido un estudiante sociable. Los directivos huraños no tienen cabida en el mundo de los negocios del siglo XXI. Debes aprender a gestionar el talento de quienes te rodean y a conformar grupos para la consecución de objetivos. Para ello tienes que conocer bien a tus colaboradores y saber qué te pueden aportar en determinadas circunstancias.

6. Comunicación eficaz:

¿Hablas mucho o poco? ¿Son eficaces tus mensajes? Piénsalo bien: de esto dependerá gran parte de tu éxito como directivo.

7. Enfoque de resultados:

Los directivos del siglo XXI saben que la agilidad y la eficacia determinan su agenda. Todo va muy deprisa y es necesario mantener el ritmo. El enfoque de resultados permite implementar soluciones y desarrollar proyectos siguiendo esa dinámica. Los resultados determinan tu día a día.

8. Inteligencia emocional:

Por último, no olvides que además de los conocimientos específicos del negocio y del sector en el que opere tu empresa, debes ser un líder con capacidad para gestionar tus emociones y las de los demás. O sea, decir, hacer y sentir cada cosa en su espacio y tiempo respectivos.

 

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2 Comentarios

  1. Alvaro
    6 agosto, 2016

    Excelente

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