Evita que tu falta de autoestima comprometa tu trabajo

La autoestima, entendida como el valor que una persona se da a sí misma para afrontar el día a día, es un aspecto de la personalidad que determina la manera de estar de los individuos en el mundo y que suele verse reflejada en distintos campos, entre ellos el laboral o profesional.

Aunque una persona tenga claro el límite entre su vida laboral y su vida privada, lo cierto es que una disfunción en cualquiera de las dos tiene serias incidencias en la otra: bien cuando los problemas laborales afectan la vida familiar; o bien cuando los situaciones personales se trasladan al campo laboral.

En el segundo caso, existen algunos indicadores para determinar en qué situaciones un empleado puede sufrir de baja autoestima. Veamos algunos de ellos:

  • Bajo rendimiento: el trabajador ha perdido la confianza en las capacidades que le han hecho merecedor del puesto que ocupa. Su actitud ha cambiado y ya no se esfuerza a la hora de realizar las tareas habituales.
  • Pesimismo: al no valorar sus talentos, el trabajador obtiene resultados poco satisfactorios que le llevan a adoptar una visión oscura de la realidad y el futuro.
  • Vulnerabilidad: el empleado ha perdido la capacidad de defender sus propios límites, lo que lleva a que algunos compañeros o colegas de profesión puedan sacar ventaja de aquella situación. En el peor de los casos, pierde visibilidad ante el resto de personas de su entorno.
  • Perfeccionismo: el esfuerzo por hacer las cosas bien es necesario, pero no a niveles extremos. Un trabajador empeñado en ello ha dejado de disfrutar de sus tareas en su afán por agradar a toda costa a los demás.

 

 

Estrategias contra la baja autoestima. ¿Cómo aplicarlas?

Sin embargo, no todo está perdido. El primer paso para dejar atrás la baja autoestima es aceptar la existencia de la misma y tratar de cambiar la situación.

Generalmente, la baja autoestima tiene que ver más con el concepto que una persona tiene de sí misma que con una situación real. Es decir, es una idea preconcebida que no tiene sustento y que, cuando lo tiene, es menos serio de lo que en principio parece.

Cuando se trata de directivos o gerentes, superar aquellas situaciones es todavía más importante, pues una actitud negativa y pesimista repercute de inmediato en el rendimiento de sus empleados y en la filosofía de la compañía.

Si bien cada caso es singular y existen numerosos métodos y terapias para superar la baja autoestima, todo trabajador debe tener en cuenta una serie de consejos para que su desarrollo profesional no resulte afectado:

  • Potenciar sus habilidades:

Hay que regresar al origen: saber para qué se es bueno y cuáles son las capacidades o talentos con los que se cuenta. El siguiente paso es recuperar la confianza.

  • No mirar a los otros:

Lo ideal es centrarse en los puntos fuertes de cada uno, tratar de mejorar aquellos que no lo son tanto y poner en el punto de mira los objetivos que se perdieron de vista. Si se mira a los otros, que sea para tener referentes y no para compararse con ellos.

  • Dejar atrás los errores:

Evitar el castigo indefinido por aquellas cosas que no salieron bien. Hay que aprender de los errores y, sin mucho preámbulo, dejarlos ir para seguir avanzando.

  • Tener presente los logros:

Las cosas bien hechas pueden servir de apoyo para retomar la senda de la estabilidad. Así como es necesario dejar de lado los errores, también es fundamental ser consciente de los logros. La satisfacción empieza por uno mismo.

 

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