Digitalización empresarial: ¿ya es tarde?

Un nuevo estudio del Enterprise Strategy Group publicaba que el 81 por ciento de los que no aceptaron la transformación de TI ya no serán competitivos en sus mercados. La digitalización empresarial era una prioridad y ahora es presente. El futuro depende de haber iniciado un esfuerzo de evolución, no solo a nivel de sistemas, equipos y aplicaciones, sino también en el plano cultural.

Las empresas que hayan contado con el apoyo de la visión del liderazgo, probablemente, ya estén avanzadas en su transformación, mientras que el resto se habrán quedado por el camino, o estarán a punto de hacerlo. La única solución es centrarse en la adaptabilidad del negocio.

 

De la adaptabilidad a la digitalización empresarial

Se trata de un paso, pero puede ser complicado cuando falta perspectiva. Y es que, si se está pensando en la transformación digital ahora y se está enfocando en algo específico que se necesita hacer para lograrla, es un síntoma de que algo no va bien, de que hay problemas sin resolver o que se han presentado nuevos desafíos que no se sabe abordar.

 

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Lo que realmente se debería estar haciendo, en lugar de centrarse en un estado final posterior a la digitalización empresarial es concentrarse en la adaptabilidad de la organización.

Probar nuevas iniciativas y evaluarlas, incorporar nuevos perfiles en la empresa, asociarse con compañías con mayor apetito por el riesgo, ceder ante la innovación o liberarse de la inercia que lleva a enfrentarse a las cosas con los mismos procedimientos que en la última década son formas de empezar.

Todo ello implica estar dispuesto a adaptarse y es, fundamentalmente, una mentalidad. Cuando es el enfoque imperante en la cultura del negocio, eso significa que:

  • La empresa continuamente se autoevalúa sin dar nada por sentado. Para eso hay que preguntarse si se están haciendo las cosas de la mejor manera, de la forma más flexible y ágil. Y hay que cuestionárselo todos los días sin aceptar respuestas como “es la forma en que lo hacemos aquí” o “es nuestro estándar”.
  • Se pone el foco en el cambio. Hay que abrazar la novedad, el riesgo, el descubrimiento y aceptar el reto. La digitalización empresarial está muy lejos del esfuerzo en preservar los modelos de negocio del pasado o de afianzar los viejos triunfos.
  • Se está dispuesto a invertir. La burocracia genera latencias y, en lo que respecta a la transformación, si no se desea dejar escapar el último tren, hay hacer que las cosas sucedan sin esperar decenas de confirmaciones de aprobación. Las banderas rojas son personas que esperan meses para que los líderes senior se decidan o discusiones largas y detalladas sobre cómo construir un mejor caso de negocios antes de poder avanzar hacia el nuevo modelo.
  • El negocio se abre a experimentar. Prueba nueva tecnología, importa procesos y mejores prácticas y contrata perfiles alineados con las últimas necesidades cosas. No espera a ver el valor y confirmarlo, sino están dispuesto a intentar algo alternativo, alejado de lo convencional y ver si funciona.

 

La digitalización empresarial es cultura no solo tecnología. La transformación hacia un modelo de decisión basado en datos no se basa únicamente en el internet de las cosas, la inteligencia artificial o las visualizaciones en 3D; sino en crear una nueva ética empresarial en la que todo el enfoque se convierta en digital, en encontrar nuevas formas en que las personas puedan interactuar con la empresa, capturar esos datos y aprovechar la nueva perspectiva para impulsar el cambio. Y ese nuevo espíritu es 100% dependiente de la confianza en los datos y de la capacidad de la empresa para adaptarse al cambio continuo.

Créditos fotográficos: metamorworks

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