Una de las primeras cuestiones que debes tener en cuenta en el momento de definir tu modelo de negocio son los tipos de pago que puedes hacer a tus trabajadores. Dos de los más conocidos son las percepciones salariales y las percepciones no salariales.

De las primeras podemos decir que son todas aquellas que se incluyen en el salario que pagas a tus equipos de trabajo, es decir, la remuneración como tal.

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A su vez, las percepciones salariales pueden materializarse de varias formas: en dinero, en especie o por la prestación de servicios laborales profesionales por cuenta ajena o que retribuyan el trabajo en períodos concretos.

En ese sentido, vale la pena añadir que existen períodos como las vacaciones, los días festivos, los descansos de más 15 minutos en jornadas laborales que superen las seis horas, las ausencias debidamente justificadas ante la empresa y los salarios derivados de despidos que integran lo que se denomina como períodos computables de trabajo.

 

¿En qué consisten exactamente las percepciones no salariales?

Todos tenemos más o menos un una idea lo que son las percepciones salariales y de las distintas formas de retribución existentes. Sin embargo, la mayor parte de las dudas surge cuando hablamos de percepciones no salariales, una figura poco conocida a pesar de que su importancia es casi la misma que la de las percepciones salariales.

Concretamente, son aquellas retribuciones que reciben los trabajadores como resultado de una relación contractual con una determinada empresa, pero que en este caso no corresponden con los períodos trabajados ni con los períodos computables como los que hemos mencionado algunos párrafos antes.

O para decirlo de otra manera: son retribuciones libres, no tanto en la forma —pues se siguen derivando, al igual que las percepciones salariales, de una actividad laboral o profesional—, sino más bien en el concepto que intentar retribuir.

Por lo general, las percepciones no salariales que recibe un trabajador se fijan mediante convenio colectivo, en los casos en que esto proceda, o a través de una negociación específica entre cada persona y la empresa.

Es decir, se puede expresar la diferencia entre estos dos tipos de percepciones salariales de la siguiente manera: mientras las primeras retribuyen el trabajo propiamente dicho y los períodos computables como las vacaciones, las segundas son casi como una serie de complementos o de pagos asociados a las labores principales.

 

Conoce los principales tipos de percepciones no salariales

Vayamos aún más lejos en lo que a las percepciones no salariales se refiere. ¿Se te ocurre algún ejemplo concreto? ¿Conoces algún tipo de remuneración o retribución que pueda englobarse en esta categoría? Si tu respuesta es no, deja que seamos nosotros quienes te recordemos algunos tipos de percepciones no salariales:

  • Dietas de viaje:

Hace referencia a aquellos gastos en los que incurre un trabajador durante un viaje que tenga que ver con sus obligaciones laborales. De hecho, la esencia de este tipo de percepción no salarial radica en que el desplazamiento en sí mismo se considera parte de la responsabilidad laboral de la persona.

  • Valor añadido de transporte:

Los bonos de transporte, las ayudas, los subsidios y demás aportes que realicen las empresas para facilitar el desplazamiento y la movilidad de sus trabajadores, son elementos que también se engloban en la categoría de percepciones no salariales. Sin embargo, es bueno aclarar que no todas las empresas aplican esta figura: un buen número de ellas incluye este valor en el salario ordinario.

  • Valor añadido por distancia:

Son retribuciones que reciben los trabajadores cuando ejercen sus labores desde un país o región alejados de la base de operaciones de la empresa. Un ejemplo de ello son los corresponsales de prensa destinados a lugares como África, Oceanía o Asia. Esta percepción se otorga para cubrir necesidades como el alojamiento, la sanidad, la movilidad, los cambios horarios, entre otros.

  • Gastos de herramientas de trabajo:

Cuando las labores suponen el uso de herramientas, las empresas suelen correr con los gastos correspondientes a este concepto. Para ello, antes debe haber un análisis sobre el carácter imprescindible de dichas herramientas.

  • Prendas de trabajo:

En este caso, ocurre algo similar a lo descrito en el punto anterior. Los uniformes, las prendas de ropa, los accesorios y cualquier indumentaria que sea necesaria para la realización de las labores profesionales deben correr por cuenta de la empresa.

  • Indemnización por traslado:

La figura de la indemnización también forma parte de la categoría de percepciones no salariales. En este caso, hablamos de la indemnización por traslado a otro lugar en donde la persona, pese a la distancia, llevará a cabo labores profesionales. Es una figura similar a la del valor añadido por distancia, con la diferencia de que en este caso el pago incluye más variables que el solo desplazamiento, pues casi siempre hablamos de estancias proyectadas a largo plazo.

  • Indemnización por fallecimiento:

Las familias de una persona fallecida durante el ejercicio de sus labores también tendrán derecho a una indemnización. Sin embargo, en estos casos conviene mirar la legislación vigente para determinar las condiciones y los términos de la misma.

  • Indemnización por despido:

Es una de las percepciones no laborales más conocidas. Se paga al trabajador en los casos en que es despedido por la empresa siempre que no haya faltas disciplinarias de por medio. Los montos y las condiciones de entrega de la suma también deben estar sujetos a lo que determine la legislación vigente.

  • Valor añadido por matrimonio:

Pocas empresas realizan este tipo de pagos, pero en cualquier caso reconocen a los trabajadores el hecho de haberse casado.

  • Percepciones por incapacidad temporal:

Los pagos relacionados con los tratamientos médicos, las consultas y los procesos de convalecencia también entran en la categoría de precepciones no salariales, las cuales deben seguir una normativa y un proceso en función de las especificidades de cada caso y de la legislación que las contempla.

 

 Un último tipo de percepciones no salariales que podemos mencionar son aquellas que se refieren al quebranto de moneda, es decir, errores en las labores contables en las que pueden incurrir los trabajadores de forma involuntaria, por ejemplo en el manejo del flujo de caja. Para corregirlos y ajustar las cuentas, muchas empresas realizan pagos previos a sus trabajadores adelantándose a este tipo de situaciones.

 

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