¿Te has preguntado alguna vez de qué manera se establecen las normas internas de una empresa? ¿Quiénes participan en su diseño y redacción? O incluso, ¿cada tanto se actualizan y en función de qué necesidades?

 

¿Por qué son importantes las normas internas de una empresa?

Aunque los integrantes de una empresa tengan claros los principios y valores sobre los que se sustenta la misma y haya un acuerdo tácito entre ellos en torno a las labores y el modelo de gestión, es necesario que la dirección establezca normas internas que garanticen estabilidad, respeto, convivencia y buen funcionamiento.

Las normas son una garantía de armonía y orden dentro de esos microuniversos que son las compañías en sí mismas.

 

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Existen normas generales y normas específicas. Las primeras van orientadas a todos los trabajadores y todas las funciones sin distinción de sección, departamento o área. Las segundas, en cambio, detallan elementos específicos del funcionamiento de la empresa.

Los valores pertenecen a las normas internas generales. Por el contrario, un reglamento de producción, de ventas, de Recursos Humanos o del Área Comercial tienen como destinatarios a las personas que integran dichos departamentos.

 

¿Cómo se deciden las normas internas de una empresa?

Las normas internas de una empresa no surgen de la noche a la mañana. Son, por el contrario, el resultado de un análisis previo de las condiciones en que se ejecutan las tareas previstas y de las relaciones humanas que tienen lugar en las organizaciones.

Cada empresa tiene la libertad de definir sus propias normas para garantizar que sus trabajadores se desenvuelvan en las mejores condiciones. Ahora bien, sea cual sea su ámbito de desempeño, no pueden pasar por alto algunos criterios genéricos:

  • Las normas deben respetar los derechos de los trabajadores y no coartar su libertad ni sus conocimientos en ningún caso.
  • Las normas deben garantizar la armonía y no convertirse en obstáculos para el buen funcionamiento interno.
  • Las normas deben apelar a la disciplina y el orden como principios, pero no por ello deben imponerlos. En el fondo, una norma es un acuerdo que surje entre quienes han aceptado acatarlas de forma voluntaria.
  • Las normas deben ser claras, aunque no por ello inflexibles. Tomárselas al pie de la letra o de manera literal es un riesgo improcedente; existen muchas situaciones en las que es necesaria la flexibilidad.
  • Las normas deben ser conocidas por todos los miembros de una empresa sin distinción alguna. Esto garantiza un mayor consenso sobre ellas y evita que algunos integrantes incurran en incumplimiento o desacato.

 

Para finalizar, recuerda que las normas internas de una empresa suelen incluirse en un reglamento corporativo claro, conciso, realista y al cual puedan acceder todos los integrantes de la misma sin distinción de jerarquía, funciones o cargos.

 

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