¿El despido disciplinario “tiene paro”?

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El despido disciplinario es un recurso que tienen los empresarios para interrumpir el vínculo laboral con un trabajador que haya cometido una o varias faltas graves o que haya incumplido alguna de las obligaciones que asumió cuando firmó el contrato laboral. El nivel de gravedad de la falta debe estar debidamente justificado para dar lugar al cese laboral y no derivar en demandas posteriores que provocan que ese despido se convierta en improcedente.

En el caso de España, las causas del despido deben enmarcarse en el Estatuto de los Trabajadores y los respectivos convenios colectivos vigentes. Además, para no dar lugar a demandas, debe seguir un procedimiento establecido. Cuando el empresario cumple con todos y cada uno de los pasos establecidos por ley y las causas del despido se consideran probadas, el trabajador no tendrá derecho a recibir ninguna indemnización, pero ¿tiene derecho a paro? Esa es la gran duda que vamos a resolver en el artículo de hoy. 

 

¿Qué pasa con el paro en un despido disciplinario?

Como te contábamos antes, en el despido disciplinario la empresa  tiene la obligación de abonar al trabajador despedido el finiquito correspondiente,  la parte de la nómina de los días trabajados, las vacaciones devengadas y la parte proporcional de las pagas extraordinarias. No tiene la obligación, en cambio, de abonar al trabajador despedido ningún tipo de indemnización económica.

Pero,  ¿qué ocurre con esa prestación por desempleo que los trabajadores por cuenta ajena pueden disfrutar cuando se encuentran en situación por desempleo? ¿Qué pasa con el paro en el despido disciplinario?

La ley es muy clara al respecto: en general el trabajador despedido sí tendrá derecho a percibir la prestación por desempleo sea cual sea el tipo de despido, incluido el despido disciplinario. La fijación de la cuantía a percibir por cada trabajador dependerá de la nómina y de los aportes de la empresa a la Seguridad Social.

La legislación establece que los trabajadores que sean despedidos por razones de orden disciplinario sólo cobrarán el paro si tienen derecho a ello; es decir, si cumplen con una serie de requisitos exigidos por la legislación laboral actual:

  • Haber cotizado al menos 360 días antes del cese del último contrato.
  • Estar inscrito como demandante de empleo en el SEPE.
  • Asumir una actitud de búsqueda activa de empleo.
  • Estar dado de baja en el registro de la Seguridad Social.

Para recibir la prestación, basta que el trabajador acuda a la sede del Servicio Público de Empleo (SEPE) con la carta de despido y el certificado de empresa.

La figura del despido disciplinario ha dado lugar a frecuentes irregularidades (alias fraudes) que se han vuelto tan habituales que el SEPE ha comenzado a tomar cartas en el asunto y a proponer nuevas medidas de control. Lo vemos a continuación.

 

Paro y despido disciplinario: mayores controles

Como en teoría el SEPE sólo exige la presentación de la carta de despido (disciplinario) y el certificado de empresa para cobrar el paro, esto ha dado lugar a que tanto empresas como trabajadores incurran en un fraude habitual.

Por un lado, se da el caso de que la empresa y el trabajador llegan a un acuerdo tácito para formalizar un despido disciplinario que, en realidad, es motivado por una decisión voluntaria del trabajador. El beneficio es doble: la empresa no tiene que pagar ninguna indemnización y el trabajador tiene derecho al paro.

Recordemos que cuando el trabajador decide por su cuenta interrumpir el vínculo laboral no tendrá derecho a recibir la prestación por desempleo.

La segunda situación beneficia a los empresarios. La práctica consiste en despedir a un trabajador por causas disciplinarias aunque no haya motivos para ello, lo cual implica que la empresa no tiene que pagar ninguna indemnización.

Sin embargo, se trata de un escenario que, además de ir contra la ética laboral, puede ser un arma de doble filo. En casos así, el empresario se expone a que el trabajador no se conforme con el paro y le demande por despido improcedente.

Para intentar evitar este tipo de fraudes y de irregularidades, el Servicio Público de Empleo ha incrementado sus controles cuando se trata de de despido disciplinario. Por ejemplo, los funcionarios pueden solicitar documentación adicional que justifique el cese de la relación laboral en estos términos. Y en caso de que esto tampoco resulte suficiente, pueden solicitar una investigación a la Inspección de Trabajo.

En resumen: aunque el trabajador haya cometido faltas tan graves que expliquen un despido disciplinario sí tendrá derecho a cobrar el paro. ¿Te parece justo? ¿Por qué? Nos gustaría mucho leer tu opinión. 
Recursos Humanos

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3 Comentarios

  1. Javier
    18 febrero, 2016
  2. Juan José Blanco
    22 febrero, 2016

    En la práctica es una picaresca muy común, el problema es que, efectivamente, el despido disciplinario ha dejado de ser la primera causa de despido y ello hace que llame la atención a los funcionarios del INEM, especialmente cuando al trabajador no se le ven unas ganas excesivas de demandar a la empresa por este motivo. http://www.laboralistas.accionlegal.net/especialistas_despido_objetivo.html

  3. Javier
    11 marzo, 2016

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