Claves para aplicar con éxito el Empowerment empresarial

Reglas para aplicar el Empowerment empresarial

Empoderamiento, un vocablo muy “de moda” en los últimos tiempos, tanto en el ámbito empresarial como político. En este primero, ya se usaba tiempo atrás para hacer referencia al proceso estratégico de dotar de herramientas y medios -tecnología, formación, información- a los empleados con el fin de “remar juntos” hacia una meta conjunta y hacerles partícipes en la toma de decisiones de la organización. Y es que el empowerment es vital para que jefe y trabajadores sean parte del mismo equipo y se identifiquen con los valores, objetivos y triunfos de la empresa.

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Sin duda, implementar esta filosofía a nivel empresarial supone un primer paso: el ponerse en la piel de los empleados, involucrarse con la plantilla, ver en ellos personas importantes y escuchar sus ideas e inquietudes.  Solo de este modo, los equipos podrán tomar decisiones adecuadas en tiempo real -dentro de unos límites previa y claramente definidos- sin tener que esperar a tener el aprobado de sus superiores. En definitiva, el empowerment consiste en delegar autoridad y responsabilidad a partes iguales, hasta el punto de que los trabajadores se sientan dueños de sus propios proyectos.

Pero, ¿cómo se materializa en el día a día empresarial? Para que el empoderamiento empresarial sea una realidad, es necesario un “coctel” perfecto, con los siguientes ingredientes.

  • Identificación del potencial. Antes de delegar poder, es necesario conocer a las personas, si es posible mediante técnicas como el focus group. Este paso es necesario para poder asignar roles y responsabilidades por departamentos que propicien un ambiente de respeto y compromiso con el trabajo.
  • Medición de excelencia y rendimiento. No solo se puede, sino que se deben medir resultados para dignificar a las personas por sus esfuerzos e ideas.  La empresa podrá conocer en detalle cuáles son sus fortalezas y debilidades mientras que los empoderados ganarán en seguridad, autoestima y confianza. O dicho de otra manera “lo que no se mide no se puede mejorar”.
  • Nuevos activos en escena. Las empresas no solo compiten por los mejores edificios, instalaciones, ubicación o maquinaria, sino por el talento, diversidad, inteligencia, experiencia y habilidad de los trabajadores.
  • Equipos de trabajo motivados. Se trata de grupos facultados formados por empleados responsables que comparten el liderazgo y las mejoras de forma conjunta. Dentro de ellos, la figura del coach es fundamental.
  • Reconocimiento y dignidad. Si en una jerarquía obsoleta el cliente y los resultados son los únicos ejes, ahora también lo es el empleado.  Recordando a Peter Drucker, ” Nadie debería ser nombrado para una posición directiva si su visión se enfoca sobre las debilidades, en vez de sobre las fortalezas de las personas”. Reconocer públicamente el éxito de los proyectos es un plus para la estabilidad de la empresa.
  • Preparados para el cambio. Es imprescindible formar -mediante un aprendizaje continuo- a los empleados para el momento del cambio, dándoles oportunidades para que puedan aportar ideas innovadoras que generen valor a la empresa.
  • Comunicación. Se trata de generar confianza al compartir información sobre la compañía y dialogar con los empleados. Si estos tienen información se sentirán obligados a actuar de forma responsable con la empresa.
  • Margen de error. Plantear los errores como oportunidades para aumentar el rendimiento. Al fin y al cabo empoderar es facultar: conceder permiso para asumir nuevos retos pero también para correr riesgos, cometer errores y cuestionar la forma de trabajar bajo la única limitación de la responsabilidad y el respeto mutuo.

El empowerment se ha convertido en un fiel aliado de las empresas del siglo XXI. Es una nueva forma de trabajar, producir, ser y estar en el ámbito laboral. Con esta herramienta, los empleados asumen el trabajo como un reto y tienen mayor control sobre lo que proyectan, planifican o fabrican. Por su parte, los jefes se convierten en líderes mejor valorados mientras garantizan tanto el éxito como la continuidad de su proyecto empresarial.

 

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