El desarrollo activo del paypal casino online lleva a preguntas lógicas sobre los casinos en línea, ¿qué son y de dónde vienen en primer lugar? ¿Qué tan justo puede ser el juego en tales clubes? ¿Es legal y no es un pecado apostar a través de sitios virtuales? Las respuestas a estas preguntas pueden obtenerse de varias maneras: aprendiendo de la experiencia, o leyendo las reseñas, artículos de revisión y materiales adicionales. Una mezcla de los dos métodos funciona mejor, permitiendo que la teoría y la práctica se unan. Averiguando qué es un casino online, muchos creen que apareció al mismo tiempo que la web global estaba penetrando activamente en la vida de las personas. De hecho, los primeros clubes en línea no aparecieron inmediatamente, sino años después. Y el catalizador de este proceso fue la adopción de una ley especial en Antigua, que proporcionó una licencia para el despliegue de actividades de juego en línea. Al mismo tiempo, en 1994, aparecieron los primeros portales virtuales, que empezaron a promover una nueva generación de máquinas tragaperras.

¿De dónde nace el concepto de cultura innovadora?

En la actualidad, es común hablar de la innovación como una de las características que más valor aportan a las empresas. Solemos oír a CEOs insistiendo en la necesidad generar una cultura de innovación en las organizaciones. Sin embargo, ¿qué entendemos exactamente por innovación?

En el terreno empresarial, es la capacidad de las compañíasde generar nuevas ideas. Por supuesto, también tiene que con ver la adopción de cambios, la flexibilidad, la adaptación y, en último término, la ampliación de perspectivas de negocio. Innovar consiste en saber mirar hacia adelante y mantener esa mirada.

 

Tres aspectos para promover una cultura innovadora

Ahora bien, las ideas que reflejan la capacidad de innovación de una empresa no salen del sombrero del mago. Tampoco se compran en el supermercado. Por el contrario, son la suma de tres elementos esenciales:

1) Generación de ideas:

Todas las empresas deben generar nuevas ideas. No importa que muchas de ellas no se lleven a la práctica. Lo esencial es que dicha labor, asumida en muchos casos por los creativos o especialistas en el desarrollo de proyectos, no dejen de hacerlo. La fuente de la innovación es la capacidad creativa, asertiva y propositiva de los miembros de una compañía. Es decir, sin ideas (aun fallidas) no hay innovación.

2) Valor añadido de las ideas:

Sin embargo, más adelante es necesario precisar cada idea: su naturaleza, sus opciones de materialización, los recursos asociados y, sobre todo, el valor añadido que supone para la organización. En este aspecto, es necesario distinguir la mejora continua de la innovación: mientras la primera perfecciona u optimiza algo que ya está implementado, la segunda supone una evolución. A esto nos referimos con el valor añadido de la idea.

3) Continuidad de las ideas:

La cultura innovadora de una empresa también depende de la capacidad que tenga ésta de garantizar el desarrollo de las ideas. Imagina que tienes una excelente iniciativa y que has identificado claramente cuál es su valor, pero por desgracia no cuentas con los recursos necesarios para desarrollarla. Frustrante, ¿verdad? Las ideas que no se llevan a cabo, o que se implementan de forma parcial, no son más que buenas intenciones; la cultura innovadora se alimenta de ideas a largo plazo.

 

¿Qué es, entonces, la cultura innovadora en una empresa?

Para que pueda hablarse de cultura innovadora, el requisito indispensable es que la empresa haya asumido la innovación como uno de los pilares de su accionar diario. Es decir, que trabaje constantemente en la generación de ideas, en el análisis de sus posibilidades y en los planes de desarrollo de las mismas.

En ese sentido, la cultura innovadora exige la adopción de nuevos conceptos al interior de las empresas, entre los que vale la pena destacar:

  • Liderazgo visionario. La dirección debe liderar el proceso de generación de nuevas ideas y transmitirlo a las otras áreas de la empresa.
  • Compromiso del área de Recursos Humanos. Los responsables de este departamento no sólo deben estar al tanto de las iniciativas que surjan, sino que además debe impulsar la formación en innovación.
  • Gestión de colaboración. Es necesario que las relaciones entre secciones y departamentos sean permanentes y, sobre todo, que entre los miembros de la organización primen los principios de colaboración y gestión conjunta. Al fin y al cabo, las buenas ideas incumben a todo el personal.

 

ERD Marzo 2016


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