La crisis económica que sacudió a los mercados mundiales y a las principales potencias del planeta en 2008 sentó un precedente significativo. Fue casi una década marcada por la desaceleración, el cierre de negocios, la pérdida de empleo y el despido masivo de trabajadores, el aumento de la pobreza, entre otros efectos.

De hecho, algunas de las consecuencias que dejó este período aún se siguen sintiendo, especialmente en las capas más vulnerables de la población mundial. Los cambios fueron tan bruscos, que algunas cosas nunca más volvieron a ser iguales.

Aunque Estados Unidos, las principales potencias europeas y otras economías de gran escala afirman haber dejado atrás lo más grave de esta crisis, no son pocas las voces que alertan sobre la posible llegada de una nueva crisis económica mundial a finales de esta  década o principios de la próxima. ¿Qué tan cierto es esto?

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Movimientos de los inversores en el escenario postcrisis

Quienes pronostican una nueva crisis económica mundial no argumentan propiamente que los errores de la década pasada volverán a cometerse, sino más bien que dicha recesión tendrá como corolario causas derivadas de recientes decisiones financieras.

bolsa y mercados financieros

El intelectual norteamericano Noam Chomsky, conocido por sus investigaciones sobre el impacto de la economía en las sociedades, afirma que una de las eventuales causas de esa nueva crisis será el aumento de los precios en los principales mercados, algo que ya se está viendo en algunas áreas del plano postcrisis.

Según su argumento, ese hipotético aumento de los precios significará más y nuevos beneficios para las grandes instituciones financieras, lo cual obligará a que sean las personas quienes tengan que pagar las consecuencias directas de esta nueva crisis.

Acertadas o no las proyecciones de Chomsky, lo cierto es que tras casi una década de recuperación económica no se aprecia la conjugación de factores que podrían dar lugar a un escenario de recesión de grandes proporciones.

O dicho de otro modo: no se aprecia ni un crecimiento excesivo del endeudamiento, ni la especulación financiera ni un pinchazo como el de la burbuja inmobiliaria que tuvo lugar durante la década pasada.

Si bien es cierto que hay elementos que han generado incertidumbre, como por ejemplo la elección de Donald Trump como presidente de Estados Unidos o la salida de Reino Unido de la Unión Europea, los inversores han recuperado la confianza en muchos mercados y parece ser que seguirán sus movimientos en este sentido.

 

Escenario postcrisis: ¿nuevos o viejos inversores en Bolsa?

La nueva crisis económica que podría producirse a finales de esta década o a inicios de la próxima es más una preocupación latente que una realidad. Al menos así lo ven un número significativo de agentes financieros que se encuentran actualmente activos.

Una de las principales preocupaciones de estos agentes es el regreso de los llamados inversores ‘bajistas’, es decir, aquellos que apuestan por las caídas de la Bolsa y que en cierta medida fueron los directos responsables de la recesión de 2008.

El temor se fundamenta en que muchos de estos inversores han regresado a la escena financiera tras varios años de hibernación. Las corporaciones están invirtiendo otra vez en bonos negativos hasta el punto de que la rentabilidad negativa ya alcanza valores cercanos a los siete billones de euros.

A todo lo anterior habría que añadir el delicado estado en el que ha quedado la banca de algunas potencias como España o Italia, países que ya están buscando alternativas para un proceso de consolidación que, de momento, aún se materializa.

 

Una nueva crisis financiera mundial no está cerca, y mucho menos en los términos en que se produjo la que se inició en el año 2008. Sin embargo, convendría mirar de cerca algunas actuaciones financieras actuales para evitar que la rentabilidad negativa y el comportamiento de los mercados acabe generando un nuevo colapso.

 

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