Actualmente muchas personas desean cambiar de empleo pero no pueden y deciden refugiarse en su empresa a la espera de una oportunidad o de que sea mejor momento.

A cualquiera que se le lance la pregunta en este sentido responderá es que la crisis es tremenda, que no hay puestos de trabajo. Muchos añadirán que no son empleables y precisamente la falta de confianza en uno mismo hace que el proceso de búsqueda de empleo sea mucho más complicado.

Cuando se acude a un coach para buscar un cambio profesional se trabajan estas actitudes negativas y autolimitantes, se minimizan los miedos  y los bloqueos en torno al mundo del empleo al mismo tiempo que  se buscan los caminos para que ese cambio profesional se produzca en el sentido deseado. Se trata de mejorar la confianza y tratar temas de percepción e incluso de propia identidad. Para algunas personas es esencial trabajar la actitud que tienen a la hora de enfrentarse al proceso de búsqueda de empleo.

Revisar el perfil antes de escribir el currículum

No es cuestión únicamente de sentarse a escribir el currículum. Antes, hay que pararse a pensar. Qué quieres hacer con tu carrera, cual es el paso que quieres dar, a dónde quieres ir. Si quieres trabajar en una empresa del mismo sector y hacer lo mismo o quieres hacer algo diferente. En este caso, a lo mejor tendrás que formarte y adaptar el perfil a este nuevo episodio que se desea poner en marcha antes incluso de ponerte a redactar la primera palabra de tu currículum.

Se trata de revisar el perfil para adaptarlo y darle mayor empleabilidad. Mejorar la empleabilidad implica hacer el ejercicio de comparar el perfil actual con el deseado. Si la persona tiene un perfil concreto que no se corresponde con el que se requiere en el lugar hacia dónde ha puesto sus metas, debe hacer un trabajo para adecuarlo a ese nuevo puesto que se desea conseguir. Esto puede implicar pasar por un periodo de formación y obtener una serie de acreditaciones que habiliten para trabajar en el puesto deseado.

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Planificar los siguientes pasos

Por otro lado surge el tema de la planificación, de la identificación de aquellas organizaciones que pueden ser interesantes porque pueden requerir los servicios que el profesional está capacitado para proporcionar. El siguiente paso es empezar a tener conversaciones con dichas compañías. Estas conversaciones comienzan tradicionalmente con la carta de presentación y el currículum, lo que no impide que se utilicen el resto de herramientas que están a disposición del profesional (redes sociales, headhunters…).

El proceso no  es muy diferente al de poner en marcha un plan de comunicación para vender un producto. Simplemente, en este caso el producto eres tú mismo y tu capacidad de hacer cosas, de solucionar los problemas que otros tienen. En el mundo profesional, el valor de cada persona radica en esa capacidad, en su conocimiento especializado en un tema concreto, en su profesionalidad. Ese es el producto que cada persona vende en el mercado.

Cuatro elementos que debe transmitir tu carta de presentación

La carta de presentación es una herramienta que permite a nuestro futuro empleador conocernos un poco más en profundidad. Por ello, hay cuatro aspectos clave que no se te pueden olvidar a la hora de redactarla:

  • Una reflexión sobre ti mismo como profesional, reforzando tus puntos positivos en relación con un determinado puesto para una compañía en concreto.
  • Tu interés por trabajar en esa compañía, aportando datos que demuestren que has investigado sobre ella, su filosofía y sus valores, y que tu personalidad se adapta a ellos.
  • Tu interés en que esa persona lea tu currículum para que conozca más detalles sobre tu perfil.
  • Tu interés en continuar la conversación en una entrevista, como modo de dejar una puerta abierta a una siguiente fase, a un acercamiento mayor.

Fuente imagen: Flickr /Dell Inc.     




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