4 pasos a seguir antes de decidirte a montar tu propia empresa

cuando debes montar tu propia empresa

¿Hacerte emprendedor? ¿Dejar de ser empleado? ¿Montar tu propia empresa? ¿Llevar las riendas de tu vida y hacer lo que siempre has deseado? Seguro que estas preguntas te suenan y, muy probablemente, te las estés planteando en este momento. Y es que emprender parece ser la solución a casi todo: a la falta de puestos de trabajo, para superar la crisis económica, para desarrollarte profesionalmente…

Pero debes tener en cuenta que emprender es una actividad con un elevado riesgo (y no sólo económico). Por eso es bueno que sepas que más del 50% de los nuevos negocios fracasan antes de 3 años. Y que 8 de cada 10 nuevas empresas dedicadas a las tecnologías no consiguen salir adelante. Más concretamente y según el Global Entrepreneurship Monitor (GEM), el observatorio más importante sobre emprendimiento a nivel mundial, solo 8,7 proyectos de cada 100 superan los 3,5 años de actividad.

TEXT - TOFU - Estrategia de Carrera

Después de este necesario baño de realidad, cabe insistir en que emprender es una buena idea, siempre y cuando se tenga claro el tipo de negocio y la estrategia a seguir.

Así que si estás decidido a perseguir tu sueño empresarial, te proponemos una alternativa que te evita dejar tu actual trabajo y quedar totalmente descubierto a nivel económico. Es una fase inicial que no requiere tu dedicación a tiempo completo y te permite validar tu idea de negocio. Objetivo: que reduzcas riesgos para que puedas dar el salto a emprender con las mayores posibilidades de éxito.

Para ello, te recomendamos que sigas estos cuatro pasos ANTES de dejarlo todo:

1.            Define claramente tu modelo de negocio: Tienes que hacer un esfuerzo previo para comprender todos los aspectos sobre cómo vas a crear y ofrecer valor. Es decir, plantearte cómo vas a conseguir clientes, qué beneficio diferencial o propuesta de valor pones a su disposición, cómo ganarás dinero con ello…

2.            Identifica y valida las hipótesis en las que basas tu idea: Vale la pena dedicar un tiempo a evaluar qué suposiciones has utilizado en tu modelo de negocio. ¿Son hipótesis ciertas o están basadas en opiniones? ¿Son correctas? Siempre debemos tener datos contrastados y ciertos, porque si no lo son, es posible que tu proyecto sea inviable.

3.            Habla con clientes, recibe inputs de terceros: Antes de empezar a poner en marcha cualquier cosa, debes conocer cómo perciben tus futuros posibles clientes tu idea. Es la mejor manera de contrastarla, de saber si la valoran y de descubrir aspectos que aún no te habías planteado.

4.            Haz pruebas para asegurarte que tienes un buen negocio: Bien, ya tienes una idea que es una solución valorada por un grupo de posibles clientes. Ahora toca verificarla, es decir plantea pruebas o experimentos que pongan a prueba los diferentes escenarios (hasta los más difíciles) que puedan condicionar tu proyecto.

Como hemos dicho antes, si has realizado estos cuatro pasos y has llegado hasta aquí, puedes plantearte seriamente dejar tu trabajo para dedicarte al 100% a tu proyecto. Ahora toca trabajar de verdad, pero lo harás con más seguridad y confianza. Es la gran ventaja de este “inicio parcial”: se reducen mucho los riesgos inherentes a emprender, aunque supone dilatar más los tiempos para poner en marcha tu idea. Y es que empezar un nuevo negocio es un gran desafío, pero no tiene porqué ser un salto al vacío…

Y tú, ¿te estás planteando montar tu propia empresa?

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Foto: Idea go para FreeDigitalPhotos.net

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