Todo lo que debes saber sobre el fondo de maniobra en una empresa

fondo de maniobra

A riesgo de caer en un tópico propio de la gestión empresarial, conviene recordarte que liderar una compañía va mucho más allá de apuntar en un libro los activos y los pasivos derivados de la actividad comercial. Si así fuese, cualquiera estaría preparado para ello y bastaría con un curso de contabilidad, ¿verdad?

¿A qué viene todo esto? Sencillo: muchos emprendedores o gerentes aún no saben exactamente en qué consiste el fondo de maniobra de una empresa, término a todas luces necesario para la buena marcha y la sostenibilidad de sus proyectos de negocio.

 

 

 

¿Qué es el principio de fondo de maniobra empresarial?

Toda empresa que aspire a ser sostenible en el largo plazo debe cumplir dos principios básicos: el de la prudencia financiera y el del fondo de maniobra.

El primero de ellos habla del equilibrio que deben conseguir los responsables del área contable entre el tiempo en que una empresa goza de un activo y el plazo para devolver los fondos utilizados para financiarlo. Este movimiento se aplica generalmente a las inversiones previstas a largo plazo.

El segundo principio, denominado de fondo de maniobra, señala la necesidad de crear un activo corriente que sea mayor que el pasivo corriente de la empresa. O dicho en palabras más sencillas, la creación de un fondo o colchón de seguridad para sortear desajustes ocasionales en las cuentas de la empresa.

La idea de este segundo principio es evitar a toda costa que los gastos corrientes de un negocio sean financiados con la totalidad del gasto activo, es decir, con las utilidades habituales que reporta el propio negocio.

La dinámica de cualquier empresa consiste en generar beneficios para que éstos cubran parte de los gastos propios de la actividad comercial. Y así ocurre casi siempre, dejando de hecho un excedente que es el beneficio neto.

Sin embargo, las cuentas no siempre encajan de esta manera. Todos los negocios están expuestos a sufrir riesgos de financiación, tanto internos como externos, y sus dueños deben estar preparados para asumirlos y cubrir los gastos que suponen. Esto es lo que se denomina fondo de maniobra en términos de gestión empresarial.

 

Fondo de maniobra: ¿qué es el largo plazo y el corto plazo?

Ahora bien, una distinción esencial para comprender lo que significa el concepto de fondo de maniobra en toda su complejidad es la del largo plazo y el corto plazo.

La gestión empresarial no siempre consiste en tomar decisiones sobre la marcha. Algo que se valora especialmente en los profesionales que la ejercen es esa capacidad de elaborar proyecciones a un futuro cercano o medianamente lejano.

Dichas proyecciones también incluyen al modelo de financiación. Es decir, siempre se aspira a encontrar recursos para que la empresa pueda operar no sólo al día siguiente, sino que logre mantenerse en el tiempo de manera viable, sostenible y exitosa. De ahí la distinción entre activos (y pasivos) de corto plazo y de largo plazo.

Los activos a largo plazo son los que permanecen en la empresa durante un período largo, con lo cual podemos disponer de ellos en cualquier momento. Todo lo contrario ocurre con los activos a corto plazo, que son corrientes y tienen un carácter circulante.

El ideal de muchos emprendedores es que los activos corrientes generen un excedente en los períodos contables. Sin embargo, esto no siempre sucede y es necesario echar mano de los activos a largo plazo para cubrir los pasivos corrientes.

 

Los tres estados posibles tras el cálculo del fondo de maniobra

Cabe subrayar que cuando hablamos de activos a largo o corto plazo no solo se trata de mencionar las ganancias en metálico o los beneficios en caja. En esta categoría entran también todos los bienes inmuebles de la empresa e incluso los bienes inmateriales que supongan un capital en potencia.

El fondo de maniobra se calcula restando los pasivos y los activos corrientes con los activos y los pasivos a largo plazo. Es decir, es todo lo que posee una organización con un valor financiero vigente. Cada empresa debe realizar su propio cálculo. Los 3 casos que pueden presentarse tras esta operación son los siguientes:

a) Que el fondo de maniobra sea positivo:

Es la situación financiera ideal para cualquier negocio. Existe una reserva o colchón con el cual cubrir posibles gastos que generan los pasivos corrientes. Las empresas en este estado tendrán la capacidad plena de atender todos sus compromisos financieros e, incluso, elaborar planes de expansión, incursión en nuevos mercados o internacionalización.

b) Que el fondo de maniobra sea neutro:

Estos casos se presentan cuando el activo corriente es igual al pasivo corriente y la actividad comercial no genera un excedente neto. Al contrario, se financia con préstamos o créditos a corto plazo. El más mínimo retraso de los clientes podría generar un serio desajuste en el balance financiero del negocio, pues no existe una reserva que pueda cubrir estos contratiempos.

c) Que el fondo de maniobra sea negativo:

Por el contrario, se trata del peor escenario. Se genera cuando los activos a corto plazo cubren los gastos de los pasivos a largo plazo, pues estos últimos siempre serán superiores a los primeros. En estos casos, las empresas pueden caer en impagos y buscar alternativas de financiación que ya no dependan de su acción comercial, como por ejemplo la venta de acciones o incluso la absorción plena por parte de una marca mucho más grande y poderosa.

 Un ejemplo de este último caso se presenta cuando una empresa adquiere una nueva sede para su funcionamiento y descarga todo el peso de su compra en los beneficios a corto plazo de su actividad comercial. Lo más normal es que en un futuro cercano no pueda cubrirlos e incurra en impagos.

Cuando no existe fondo de maniobra, las empresas tienen varias alternativas para hacer frente a sus obligaciones financieras. Por ejemplo, pueden vender el grueso de sus activos no corrientes (materiales e inmateriales), solicitar aportes de última hora a sus accionistas y propietarios o refinanciar las deudas a corto plazo.

 

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