¿Formas parte del el numeroso grupo de personas en el mundo que sufren de adicción al trabajo? ¿Sabes que te afecta pero no tienes idea de cómo controlarlo? O peor aún, ¿no lo reconoces como un problema? Si alguno de los tres casos anteriores es el tuyo, no te pierdas el siguiente post que hemos preparado para ti.

Adicción al trabajo, un fenómeno global

El trabajo es algo en lo que debemos desplegar toda nuestra atención y que en muchas ocasiones nos exige sacar lo mejor de nosotros mismos. Por algo nos dedicamos a ello. Es lo que sabemos hacer y como tal debemos asumirlo, pues de cualquier otra manera no lograríamos ascender y cumplir nuestras metas profesionales.

No obstante, una cosa es responsabilidad y la atención y otra distinta es la adicción al trabajo, esa actitud o disposición de muchas personas que ponen en el centro de sus vidas las actividades laborales a las que se dedican a diario. ¿Te reconoces en ello?

Los adictos al trabajo (también denominados workaholics) no pueden resistirse a la tentación de trabajar fuera de horas, invadiendo de este modo otras facetas y espacios de su vida como la familiar, la de los amigos o incluso el bienestar.

Si bien la adicción al trabajo siempre ha tenido lugar en las sociedades, nunca antes como ahora se había entendido como un fenómeno mundial. Esto se debe, en gran medida, al ritmo de vida que llevamos actualmente, marcado por la excesiva agilidad, la velocidad de la información y la hiperactividad.

 

Síntomas de la adicción al trabajo. ¿Has caído en la red?

¿Crees que tu trabajo está desplazando al resto de facetas de tu vida personal? ¿No puedes sacarte de la cabeza tus obligaciones laborales aun cuando te encuentres lejos de tu oficina? Si es así, lo más probable es que sin darte cuenta sufras de adicción al trabajo, una situación que se refleja a través de síntomas como:

  • Dificultad para relajarse. Las personas adictas al trabajo tienen problemas para conciliar el sueño en las noches y relajarse. Viven alteradas y tensas. Son incapaces de cambiar de actitud incluso en su sitio habitual de descanso. Hagan lo que hagan, asumen todo como una responsabilidad permanente.
  • Revela una necesidad por tener el control excesivode las situaciones, los horarios y los plazos. Cuando algo se sale de su curso habitual, pierden el control fácilmente; no dominan ni gestionan sus emociones. También es común que inviertan sus roles y actúan en un sitio como si estuvieran en otro; en cierta medida, pierden la concepción del tiempo y del espacio.
  • Son personas con escasas relaciones fuera del contexto laboral. No se abren a nuevas situaciones o personas. Su mente está centrada en el terreno laboral, donde por lo general también viven aisladas y sin demasiados nexos.
  • Su éxito personal depende de su rendimiento laboral. No hay más variantes: el trabajo como centro de vida. De hecho, en algunos casos la adicción al trabajo suele servir como recurso para evitar problemas personales, afectivos o de otra índole a los que no se quiere enfrentar. El trabajo no es una labor para la supervivencia o el desarrollo profesional: es una vía de escape. 

Adicción al trabajo, ¿cuáles son sus principales causas?

Ahora bien, tras analizar de cerca los principales síntomas de la adicción al trabajo, la pregunta que cualquier persona se haría es la siguiente: ¿qué razones produce tal dependencia hacia las actividades laborales? ¿Qué circunstancias personales ayudan a que esto sea así? Veamos algunas posibles respuestas:

  • Alta competitividad en ciertos sectores. Los trabajadores hacen lo que sea para mantener una cierta posición o escalar niveles profesionales. No tienen la menor intención de dejarle su sitio a otros.
  • Excesiva ambición y poder.  El querer llegar a lo más alto de la pirámide es algo que algunos se toman muy en serio. No tienen reparos ni escrúpulos a la hora de hacerlo y se dedican de lleno a ello.
  • Falta de organización en las tareas diarias. En otros casos la razón es la escasa gestión del tiempo, lo que provoca que las responsabilidades laborales invadan otras áreas de la cotidianidad de la persona.

 

Que no seas tú uno de los que sufre adicción al trabajo. Asegúrate de que tus labores duren lo que tienen que durar y que las demás facetas de tu vida tengan un espacio, un tiempo y sean satisfechas. Y sobre todo: organiza tu tiempo y establece tus prioridades.

 

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