¿Sabes qué es la inteligencia emocional y cómo aplicarla a tu trabajo?

En muchas ocasiones te habrás encontrado con que alguna persona de tu ámbito profesional te habla de la inteligencia emocional. Hoy en día es una de las habilidades más valoradas por las empresas y los empleadores, así que ponte manos a la obra y desarrolla al máximo tu inteligencia emocional. Si aplicas estos conocimientos a tu carrera profesional, tu éxito está asegurado.

Inteligencia emocional: cómo identificarla

Para comenzar a desarrollar la inteligencia emocional, antes debes saber qué es exactamente. Así, la inteligencia emocional puede definirse como la habilidad para comprender emociones y equilibrarlas, de tal manera que podamos utilizarlas para guiar nuestra conducta y nuestros procesos de pensamiento con el objetivo de obtener mejores resultados en cualquier ámbito de la vida.

Una vez comiences a desplegar tu inteligencia emocional, verás que generas habilidades internas, como el autoconocimiento, la toma de conciencia propia, la motivación y la gestión emocional; y también habilidades externas, como pueden ser la empatía y la destreza social (popularidad, liderazgo, eficacia interpersonal…). Como habrás podido deducir, ser emocionalmente inteligente supone una serie de beneficios en aspectos tan diferentes como el trabajo, los estudios, las relaciones familiares o la pareja.


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Los padres de la inteligencia emocional

Aunque ahora el concepto es muy utilizado, la verdad es que hay que remontarse hasta los años 20 para encontrar el origen de la inteligencia emocional. Thorndike fue el primero en acuñar el término, que usó para describir “la habilidad de comprender y motivar a otras personas”. Dos décadas más tarde, David Wechsler describió la influencia de factores no intelectuales sobre el comportamiento inteligente y añadió que no estaría completo hasta que no se pudieran describir adecuadamente estos factores. En los años 80, los psicólogos John D. Mayer y Peter Salovey determinaron que la inteligencia emocional “constituye y determina al ser humano”. Además, añadieron que los modelos tradicionales “no eran suficientes para captar todas las destrezas y habilidades de la inteligencia humana” y reutilizaron el concepto inteligencia emocional.

No obstante, la persona que ha popularizado el término ha sido Daniel Goleman. A través de sus columnas periodísticas y de su libro Inteligencia Emocional (publicado en 1995 y convertido en un auténtico bestseller), Goleman consiguió ampliar la definición y llevarla al terreno profesional. Para el psicólogo norteamericano la inteligencia emocional consiste en:

  • Conocer las propias emociones.
  • Manejar las emociones.
  • Motivarse a sí mismo.
  • Reconocer las emociones de los demás.
  • Establecer relaciones.

Inteligencia emocional en la empresa

Las aplicaciones de la inteligencia emocional en el mundo de la empresa son múltiples y muy variadas. No obstante, sí que es cierto que la nueva manera de hacer negocios requiere de un dominio total de la inteligencia emocional. En un entorno dinámico, global y cambiante, las empresas buscan profesionales que no sólo estén preparados técnicamente para desarrollar sus tareas diarias, sino que al mismo tiempo sea empáticos, resolutivos, adaptables, etc. Es decir, se valora la capacidad del empleado en el uso de estas habilidades, propias de la inteligencia emocional.

Como hemos comentado, la inteligencia emocional se puede desarrollar y aprender, así que si quieres convertirte en un profesional completo, puedes hacer a través de:

  • Autoconocimiento: cambiar el pensamiento para cambiar los sentimientos y por tanto, los comportamientos. Es esencial diferenciar entre los valores y las creencias racionales y las irracionales, para poder descartarlas.
  • Autocontrol: saber mantener el control de uno mismo.
  • Asertividad: actuar basándose en tus propios intereses y derechos, sin negar los de los demás.
  • Empatía: saber ponerse en el lugar del otro.

 

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