¿Tienes inteligencia emocional? Compruébalo con un sencillo test

¿Tienes autocontrol? ¿Te consideras una persona asertiva? ¿Tienes facilidad para ponerte en el lugar de los demás? ¿Sabes manejar tus emociones? Si muchas de las respuestas han sido negativas, debes revistar tu inteligencia emocional de inmediato. Para ello, puedes hacer un sencillo test que te ayudará a saber qué aspectos debes mejorar y desarrollar para convertirte en un profesional completo y emocionalmente inteligente.

Inteligencia emocional: la base de las habilidades sociales

Para comenzar, debes saber que la inteligencia emocional es una de las habilidades más valoradas (y buscadas) por las empresas, aunque saber manejarla te servirá para todos los ámbitos de tu vida. Algunas de las funciones prácticas que te aportará una buena inteligencia emocional son:

  • Bienestar psicológico, facilitando el desarrollo armónico y equilibrado de tu personalidad.
  • Bienestar físico, disminuyendo e incluso eliminando malestares y enfermedades como la ansiedad o el estrés.
  • Mejora del entusiasmo y la motivación.
  • Mejora del desarrollo de tus relaciones con las personas, tanto en el ámbito familiar como en el laboral.
  • Facilidad para tomar conciencia de nuestras emociones y las de los demás.

Las personas que son emocionalmente inteligentes suelen ser extrovertidas, alegres, se comprometen con las causas y las personas, suelen darle la vuelta a las preocupaciones, adoptan responsabilidades y mantienen una visión ética de la vida. Se sienten a gusto consigo mismas y con sus semejantes, así como en el entorno social en el que viven.


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Inteligencia emocional: en qué se fijan los test

La mayoría de test que miden la inteligencia emocional tiene una media de 40 preguntas de elección múltiple que permiten evaluar tus puntos fuertes y tus puntos débiles. Las categorías que se fijan para medir la inteligencia emocional son:

Autoconocimiento emocional

En esta categoría se trata de saber si tienes conciencia de ti mismo. En otras palabras, debes saber controlar tus propias emociones, habilidades y fortalezas, para que en momentos difíciles sepas minimizarlos o utilizarlos en provecho propio.

Autocontrol emocional

También encontrarás esta categoría como “autorregulación”. En cualquier caso, se trata de desarrollar la capacidad de una persona de aprender, a partir de las experiencias ya vividas. Dicho en otras palabras, autorregular es sinónimo de madurar: repasar tus acciones pasadas, analizar los resultados que obtuviste y saber reaccionar diferente para la próxima vez que sucedan.

Automotivación

Es la capacidad de encontrar una motivación interna independientemente de la circunstancia o de los factores externos. Sin esa “fe” en uno mismo, resulta difícil poder convencer a otros de que uno podrá lograrlo.

Reconocimiento de emociones ajenas

Ser empático implica entender al otro, poder sentir o al menos imaginarse lo que siente el otro. En términos de inteligencia emocional, es la capacidad de reconocer y prever el impacto de tus acciones sobre la inteligencia emocional del otro y fundamentalmente, es la valorización de ese impacto.

Relaciones interpersonales y habilidades sociales

Todos poseemos habilidades sociales, pero una persona contará una ventaja competitiva si es capaz de relacionarse efectivamente con los otros para lograr inducirlos a la acción o pensamiento requerido.

Mejorar las habilidades sociales requiere observación y práctica, pero por sobre todo, lo que más sirve es aprender de quienes las manejan a la perfección.

 

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