Tradicionalmente se ha entendido la política de empresa como las normas que rigen el comportamiento de los miembros de una organización. Sin embargo, este concepto se ha ampliado en los últimos años y actualmente abarca otros elementos transversales de cualquier negocio o entidad. ¿Quieres conocerlos?

 

Política de empresa, ¿a qué nos referimos exactamente?

La política de empresa habla de la visión que una organización tiene de sí misma, del lugar que ocupa en el mercado y del escenario comercial en el que se desempeña. Es decir, es el modo en que está enfocada una compañía.

En términos más prácticos, podría decirse que constituye las directrices del negocio que deben ser divulgadas en cada uno de los niveles del mapa corporativo y que, asimismo, deben ser acatadas por la totalidad de sus integrantes.

TEXT - TOFU - Nuevos Retos RRHH

 

La política de empresa no sólo incluye normas, un elemento sin duda importante para la buena marcha de cualquier negocio. También relaciona las responsabilidades que a cada área y miembro le corresponden en el organigrama.

Tiene que ver, por tanto, con la filosofía corporativa, la identidad empresarial y, claro, los valores y procedimientos que orienten la acción de una empresa, tanto de cara al exterior como a nivel interno.

No existe, pues, un solo tipo de política de empresa. Puede decirse que hay tantos como organizaciones o entidades en activo, aunque en el fondo siempre apunten a lo mismo: la consolidación de un negocio en un mercado específico, la visibilidad de cara a los clientes y la diferenciación con las marcas de la competencia.

 

Pasos básicos para constituir una política de empresa

Como ya hemos dicho, la política de empresa depende de cada caso, pues se trata de un aspecto en el que entran en juego elementos como el tipo de organización, la clase de producto, los valores corporativos, entre otros. Sin embargo, un proceso genérico para su constitución se puede resumir de la siguiente manera:

  1. Concepción, diseño y desarrollo:

En esta etapa, los responsables de cada negocio diseñan la política de empresa en función de sus objetivos, sus valores empresariales y su identidad. Para ello, se elabora un plan en el que se determinan los recursos y medios disponibles.

  1. Validación y aprobación:

Esos mismos responsables, junto los jefes intermedios o de sección, se reúnen con el fin de aprobar el plan elaborado. Aquí lo fundamental es que la política de empresa represente verdaderamente la idea que fundamenta el negocio. Si no existe tal concordancia, la política de empresa difícilmente será satisfactoria.

  1. Divulgación a todos los niveles:

Una vez se apruebe la política de empresa, el siguiente paso es divulgarla en los distintos niveles de la compañía. En este punto es muy importante emplear los medios y recursos idóneos, pues de lo contrario el alcance no será pleno y habrá  zonas desligadas del compromiso que supone un plan de estas características.

  1. Cumplimiento y vigencia:

Finalmente, los responsables de la empresa deben permanecer atentos para que el plan de empresa sea eficaz y se mantenga vigente en todos los departamentos, secciones o áreas. En este sentido, se recomienda hacer revisiones periódicas.

 

Entre las principales ventajas de contar con una política de empresa activa están la buena comunicación entre los niveles e integrantes de una organización, el desarrollo del liderazgo y la autoridad, así como una mayor confianza, transparencia y objetividad.

 

POST - TOFU - Nuevos Retos RRHH