Productos financieros: definición, tipos y tecnología de gestión

Desde el plano del inversor, los productos financieros son inversiones y valores que se crean para proporcionar a los compradores y vendedores una ganancia financiera a corto o largo plazo.

A nivel global, podría decirse que los productos financieros permiten distribuir los riesgos y aumentar la liquidez en una economía.

 

¿Qué son los productos financieros?

Los productos financieros se refieren a instrumentos que ayudan a ahorrar e invertir de formas diversas, adecuadas al nivel de riesgo que cada inversor esté dispuesto a asumir.

Por lo general, los productos financieros son emitidos por varios bancos, instituciones financieras, corredores de bolsa, proveedores de seguros, agencias de tarjetas de crédito y entidades patrocinadas por el gobierno.

La clasificación de los distintos tipos de productos financieros se lleva a cabo atendiendo al tipo o clase de activo subyacente, su volatilidad, riesgo y rendimiento.

 

¿Qué tipos de productos financieros existen?

Existen diferentes tipos de productos financieros, aunque pueden destacarse cinco:

  • Derivados y opciones. Muchos productos financieros se derivan de un activo existente u otro producto financiero. Dentro de esta categoría pueden distinguirse dos grupos, los reenvíos, que son contratos para entregar algo, generalmente un beneficio financiero, en algún momento en el futuro; y las opciones, contratos que otorgan a una o ambas partes de un contrato financiero el derecho a obtener un cierto beneficio en el futuro.

 

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  • Los futuros son contratos para comprar o vender una mercancía real o financiera en algún momento en el futuro, pero a un precio acordado al momento de intercambiar el contrato. Además de los mercados de futuros existentes para tasas de interés, divisas y precios de acciones, también hay futuros de productos básicos, entre los que destacan los de productos agrícolas, metales, transporte y energía.
  • Los bonos pueden ser gubernamentales o corporativos y, en ambos casos se trata de valores financieros que se venden, permitiendo recaudar grandes sumas de dinero. La mayoría de los bonos se emiten con una tasa fija, lo que le otorga al tenedor un rendimiento fijo durante la vida del bono, que puede ser de hasta 30 años. Sin embargo, algunos bonos se emiten con una tasa flotante. Entre ambos tipos de bonos, los que se asocian a un nivel de riesgo más alto son los corporativos, ya que las empresas privadas pueden quebrar, mientras que los gobiernos pueden recaudar fondos mediante impuestos o emitiendo nuevos bonos.
  • Son derivados que permiten al usuario intercambiar un tipo de bono por otro, comúnmente un bono de tasa fija por un bono de tasa flotante.
  • Fondos de cobertura. Este tipo de productos financieros son fondos de inversión para depositantes que buscan obtener un rendimiento seguro mediante la explotación de las habilidades y la experiencia de un administrador de fondos profesional. Los fondos de cobertura, que se ocupan principalmente de derivados, se han convertido en una importante opción de inversión para inversores particulares y corporativos.

 

¿Qué riesgos implican los productos financieros?

Hay ciertos productos financieros que son muy complejos por naturaleza y, por este motivo, su gestión entraña un mayor riesgo. Se trata de alternativas indicadas para inversores más experimentados, entre las que se encuentran las siguientes:

  1. Swaps de incumplimiento crediticio. Se trata de contratos altamente apalancados que se negocian de forma privada entre dos partes. Estos swaps aseguran contra pérdidas en caso de incumplimiento.
  2. Obligaciones de deuda con garantía. Son valores que se crean mediante la garantía de varias obligaciones de deuda similares, como bonos y préstamos. Este tipo de obligaciones se pueden comprar y vender, teniendo en cuenta que en la operación, el comprador gana el derecho a una parte de los ingresos de capital e intereses del fondo común de la deuda.

Uno de los factores más importantes a considerar al elegir productos financieros es el apetito por el riesgo. Las inversiones con mayor riesgo, generalmente, se asocian con rendimientos más altos que las inversiones más seguras.

A la hora de escoger productos financieros las acciones pueden ser una buena alternativa, en términos de rentabilidad, puesto que suelen superar a todas las demás inversiones a largo plazo. Sin embargo, a corto plazo, pueden resultar extremadamente arriesgadas debido a su naturaleza aleatoria y volátil.

 

¿Cómo usar la tecnología para gestionar los productos financieros?

Además de saber escoger el mejor producto financiero para hacer crecer la riqueza, en la actualidad resulta conveniente contar con la información necesaria para seleccionar las herramientas tecnológicas que permitirán minimizar el riesgo y maximizar los beneficios.

Hoy día, existen muchas opciones en el mercado, aunque, a la hora de decantarse por una, es preciso tener en cuenta algunos atributos que debe reunir. Entre las funcionalidades más interesantes se encuentran las siguientes:

1) Utilidad

2) Facilidad de uso / interfaz amigable.

3) Precisión

4) Accesibilidad multiplataforma, para poder acceder a través de portátil, móvil o Tablet.

5) Coste.

6) Experiencia y reputación del proveedor de servicios.

Existen herramientas financieras gratuitas y de pago para gestionar los productos financieros, por lo que puede resultar interesante tomarse el tiempo en encontrar una que ayude a simplificar la administración de los mismos, sin estrés y con todas las garantías.

Las opciones de seguimiento son tan importantes como las funciones que permiten equilibrar el riesgo, algo fundamental para realizar ajustes inteligentes. También es preciso informarse de si facilitan la reducción de tarifas, aportando opciones de análisis avanzadas, y si muestran la eficiencia de inversión de la cartera, en base a la tolerancia al riesgo. Una alternativa a la que muchos inversores recurren son las recomendaciones, aunque no todos se sienten cómodos con el asesoramiento financiero impulsado por un motor de inteligencia artificial.

Por último, habría que priorizar los software de gestión de productos financieros que entregan una visión holística de la salud financiera general, ya que sólo así se podrán tomar las mejores decisiones, las que mayor rentabilidad asegurarán al inversor.

 

Créditos fotográficos: William_Potter

 

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