El coste de oportunidad en las decisiones profesionales

coste de oportunidad

Normalmente asociamos las palabras “coste de oportunidad” a conceptos económicos y contables, pero cada día más profesionales del coaching utilizan el término y su definición para el resto de áreas de la empresa. El coste de oportunidad se configura, así, como una herramienta profesional más que nos puede ayudar a tomar mejores decisiones profesionales.

 

¿En qué consiste el coste de oportunidad?

Aunque nos parezca un término relativamente reciente, el coste de oportunidad nació a principios del siglo XX en plena efervescencia de la llamada revolución industrial y en sus inicios tuvo un enfoque puramente económico. En este ámbito el coste de oportunidad surgió por una evidencia que todavía es válida a día de hoy: en el mundo los recursos para fabricar productos son relativamente escasos e insuficientes para fabricar todo lo que nos gustaría. Así, tendremos que elegir muy bien qué bienes vamos a fabricar con estos recursos limitados y qué productos tendremos que dejar de fabricar. El coste de oportunidad equivaldría, entonces, a ese producto que hemos tenido que dejar de producir por tener que dedicar los recursos a la fabricación de otro bien.

El coste de oportunidad sería, entonces, esa opción o grupo de opciones que hemos tenido que dejar atrás, el llamado “bien sacrificado”.

Si extrapolamos esta definición de coste de oportunidad al ámbito empresarial y profesional del siglo XXI, veremos un escenario similar marcado por la exigencia de la demanda y la insuficiencia de recursos aunque en este caso el recurso fundamental es el tiempo de trabajo.

Aunque utilicemos esas valiosas herramientas actuales de gestión del tiempo, una jornada de 8 o 10 horas de trabajo es insuficiente para dedicarnos a todas las tareas que nos gustaría, para “fabricar” esos productos que en nuestro caso son proyectos, decisiones, estrategias, etc. Así, tendremos que optimizar ese recurso básico – el tiempo – y dedicarlo a las tareas que consideremos prioritarias. El resto de tareas o decisiones que no hayamos tomado entrarían dentro de ese saco imaginario llamado coste de oportunidad.

 

Un ejemplo práctico de coste de oportunidad

Entenderemos mejor la aplicación del concepto coste de oportunidad en el ámbito profesional con un ejemplo práctico: un ejecutivo sobrecargado de trabajo debe asumir el rol de dirección de un nuevo proyecto, una tarea para la que no está preparado. El profesional valora todas las opciones posibles: delegar la dirección de ese proyecto, olvidarse de él, hacer un máster que le capacite perfectamente para ese rol que tantos beneficios tendrá en su carrera futura… Al final, el directivo decide dedicar tiempo y recursos al máster que le abrirá nuevas puertas en su futuro profesional, pero a cambio pagará un precio, asumirá un coste de oportunidad más o menos tangible que se traducirá en una reducción de su tiem

 

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