Contabilidad de costes y análisis de precios

La definición clásica de la contabilidad de costes habla de un análisis minucioso de los precios de producción, distribución, financiación y administración. La idea es que, con dichos datos en mano, se implementen soluciones y decisiones para una gestión empresarial más eficaz y acorde con la realidad de los negocios.

Sin embargo, en los últimos años se ha apreciado una ampliación de dicho concepto, el cual, pese a que continúa vigente y sirve de referencia para los profesionales del área, engloba más factores que los costes y los precios. ¿Quieres saber más sobre ello? ¡No dejes de leer el siguiente post!

 

Contabilidad de costes, ¿cómo más se le conoce?

Un primer indicador de que la contabilidad de costes es mucho más que un ejercicio de análisis de precios es el hecho de que tiene varias denominaciones aparte de la que ya conocemos todos. A esta vertiente de la contabilidad tradicional también se le llama contabilidad interna, contabilidad de gestión y contabilidad analítica de la explotación.

Estas diferentes maneras de nombrarla se deben sobre todo a los enfoques que se le han ido otorgando con el paso del tiempo, sobre todo en latitudes o países distintos, así como a las prioridades de cada contexto y época.

 

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Antes de que surgiera la contabilidad de costes ya se hablaba de métodos o técnicas de costes estándar, especialmente cuando la doctrina del denominado taylorismo se propuso medir los costes referidos a la fuerza humana en relación con las máquinas.

Hoy día no sólo es una exigencia para los negocios que operan de forma dinámica en los mercados, sino también una herramienta para todas aquellas empresas que desean llevar un control más riguroso de las materias primas, los procesos, los proveedores, los distribuidores y todo lo que se relaciona con la cadena productiva.

 

 Funciones y consideraciones de la contabilidad de costes

La contabilidad de costes se diferencia de la contabilidad financiera en que no es explícitamente una labor obligatoria. Optar por ella es una elección a la que se apuntan empresas que quieren tener mayor precisión en cuestiones como:

  • Calcular los costes del producto acabado, así como el de las existencias intermedias y las materias primas involucradas directa o indirectamente en las cadenas productivas. Todos los elementos cuentan en este proceso.
  • Valorar los resultados económicos derivados de las cadenas productivas teniendo como base los objetivos trazados al inicio de las estrategias de venta, de producción, de penetración en el mercado o de posicionamiento.
  • Trazar el marco de la gestión económica de la empresa como tal, algo que se expresa en objetivos, estrategias y tácticas adoptadas para cumplir las metas previstas por los responsables de la misma.
  • Definir, de la forma más detallada posible, los recursos económicos con los que cuenta una empresa para ejecutar sus proyectos e iniciativas de gestión, así como el alcance de los mismos y el valor que cada uno de ellos aporta a las cadenas productivas. En este sentido, cobra especial relevancia la elaboración de presupuestos acordes con la capacidad productiva de los negocios y con sus posibilidades de financiación y su capacidad de maniobra.
  • Evaluar la gestión como tal y verificar que las acciones contempladas en la misma van hacia las metas propuestas.

 

 ¿Qué tan necesaria es la contabilidad de costes?

Al menos en lo que respecta a España, las empresas no están obligadas a realizar una labor de contabilidad de costes. La decisión de hacerlo o no depende de las propias compañías, aunque incluso en este caso es preciso advertir que no existe un formato reglamentario para dicha especialidad.

De hecho, no está sometida a leyes vigentes o normas específicas del área de la gestión ni mucho menos figura en el Plan General Contable, que es, recordemos, el texto que regula la contabilidad de las sociedades españolas.

Ahora bien, eso no quiere decir que esté por fuera de todo marco legal o jurídico, pues entidades como la Asociación Española de Contabilidad Directiva (ACODI), así como la Asociación Española de Contabilidad y Administración de Empresas (AECA), llevan ya varios años intentando normalizar y regular sus principales funciones, sobre todo con la publicación de varios manuales sobre el tema.

 

Contabilidad de costes y contabilidad financiera: diferencias

Aparte del hecho de que la contabilidad de costes no es una función obligatoria en el mercado empresarial español, ésta tiene otras diferencias significativas con respecto a la contabilidad financiera, como por ejemplo:

  • Un componente subjetivo y un mayor margen a la interpretación en lo que se refiere a la valoración de los costes, pues en últimas estamos hablando de un análisis que no necesariamente debe construirse a partir de elementos de tipo objetivo. La contabilidad de costes permite la inclusión de factores cuya fuente no tiene porqué ser las estadísticas y las cifras. Un ejemplo de ello lo vemos en los costes indirectos o asociados a la producción de un producto final o servicio, lo cual implica una distribución hasta cierto punto arbitraria entre los distintos productos que conforman una cadena productiva.
  • No tiene una periodicidad fijada, tal como sí sucede con la contabilidad financiera tradicional, cuyos plazos suelen ser trimestrales, semestrales o, en la mayoría de los casos, anuales. Sin embargo, eso no excluye que haya tiempos estimados para una buena labor financiera de costes. Por ejemplo, muchas de las empresas que la implementan realizan sus cierres contables cada mes o incluso cada semana. Sea cual sea el plazo, lo importante es que se mantenga una periodicidad para que la labor tenga mayor efecto y no haya variaciones sustanciales que resten valor a dicha función.

 

Aunque en principio las grandes empresas son más dinámicas que el resto y por ello tienden a ser más propensas a ensayar la contabilidad de costes, los autónomos y las pymes emplean sencillos sistemas de la misma para analizar, entre otras cuestiones, los costes de sus procesos y el margen de beneficios por departamentos o áreas. En esos casos se asignan factures de ingresos y costes.

 

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2 comentarios

colemckeon

11 marzo, 2018 21:39

Gracias por el capitulo, Grande EvermorE 3

inmaculada

24 julio, 2018 0:32

hace referencia a la contabilidad de costes

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