Asesoría fiscal: ventajas y pautas de selección

A pesar de que Internet plantea una dura competición a los propietarios de una asesoría fiscal en nuestro país, cada día se abren cuatro nuevas en España. Según datos de ÁreadePYMES, cada asesoría laboral en territorio nacional da servicio a 26 autónomos y 23 empresas, como promedio.

¿Pensando en contratar a una asesoría fiscal?

 

¿Por qué contratar los servicios de una asesoría fiscal?

¿Considerarías hacerte una cirugía? ¿Qué hay de abordar esa renovación de la casa por ti mismo? Existe un riesgo implícito en realizar tareas especializadas por cuenta propia sin la formación, experiencia y conocimiento suficientes. Lo mismo sucede con todo lo relacionado con el pago de impuestos y las obligaciones fiscales.

Cada año, millones de personas toman la decisión de preparar sus propios impuestos. Si bien, esta decisión no pone en riesgo su vida, sí les pone en riesgo por problemas legales, aumento de costes y pérdida de un tiempo muy valioso.

Para muchos contribuyentes, particulares y empresas, los programas en línea son una buena manera de preparar sus impuestos. Muchos tienen declaraciones simples con una fuente de ingresos de un único empleador. Es posible que tengan intereses hipotecarios, intereses de préstamos o créditos de algún tipo, sin mayor complejidad.

 

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Pero, para aquellos con retornos más complejos, que involucran múltiples fuentes de ingresos, ingresos de negocios, ingresos por intereses y dividendos, ganancias de capital, etc., buscar el apoyo de una asesoría fiscal es la forma más eficiente de proceder.

Entre las razones para considerar la contratación de una asesoría fiscal destacan las siguientes:

  • Los impuestos son complejos. Incluso los retornos simples pueden ser complejos y, sí, existe internet y sus herramientas online, pero el problema es que muchos programas en línea están diseñados pensando en las masas y cada individuo es único. Además, las leyes fiscales cambian cada año. Los profesionales que trabajan en una asesoría fiscal saben qué debe tenerse en cuenta y qué no, minimizando el riesgo de errores.
  • El tiempo es dinero. Muchas personas intentan preparar sus propias declaraciones de impuestos sobre la renta en un esfuerzo por ahorrar dinero. Sin embargo, terminan gastando una cantidad excesiva de tiempo preparando la documentación y cumplimentando formularios, por no estar familiarizados con ellos o por dificultades para comprender el procedimiento a seguir. Contratar una asesoría fiscal ahorra mucho tiempo.
  • Los asesores fiscales pueden ahorrar importantes cantidades de dinero. Además del tiempo, un asesor fiscal puede ahorrarle dinero. Sabrán qué preguntas hacer y qué deducciones o estrategias de planificación fiscal pueden ahorrar. Además, evitan los errores en una declaración de impuestos sobre los ingresos, que podrían desencadenar multas y sanciones. Por otra parte, suele suceder que quienes presentan sus propios impuestos, pueden pasar por alto las deducciones que deberían haber hecho. Y también a la inversa, a veces se reportan deducciones que no aplican, se cometen errores al reportar ganancias de capital o se omite información por error. Estos errores pueden costar a la empresa bastante dinero y afectar, incluso, a su reputación.
  • Planificar el futuro. Una asesoría fiscal puede ayudar a planificar con anticipación. Muchas veces los clientes tienen un plan y son los profesionales en este campo quienes mejor pueden ayudar a identificar y considerar las implicaciones fiscales futuras.
  • Ganar en tranquilidad. La mejor manera de evitar el estrés cuando se trata de impuestos, es contratar a un profesional y saber que ha presentado sus declaraciones a tiempo y correctamente. Una buena asesoría fiscal recopilará la información necesaria y la tendrá archivada, lista en caso de que se necesite por cualquier motivo.

 

Cómo seleccionar una asesoría fiscal

A la hora de seleccionar la asesoría fiscal en la que se confiará, lo que más importa es:

  1. La forma en que abordará el proceso de preparación de impuestos.
  2. La experiencia específica que tiene el equipo en temas relevantes para cada situación financiera particular.
  3. Si existe la comodidad necesaria a la hora de trabajar con el asesor fiscal.
  4. El precio de su servicio y el modo en que la asesoría fiscal estructura sus honorarios.

En este caso, internet puede servir para hacer un primer filtro y seleccionar asesores potenciales en función de varias de estas dimensiones. Pero la información que puede encontrar en línea es limitada y, por eso, una reunión inicial será fundamental para determinar si el asesor es adecuado o no.

Entre las mejores prácticas aplicables al proceso de selección de asesoría fiscal destacan las siguientes:

  • Identificar a un asesor fiscal que actúe de manera ética y con integridad. Antes de programar una reunión con un posible asesor fiscal, conviene verificar que no haya recibido quejas por parte de sus clientes, acción disciplinaria ni cometido infracciones.
  • Descartar a los equipos de asesoría fiscal que hagan promesas extravagantes, por ejemplo, garantizando un reembolso determinado sin haber revisado primero las devoluciones.
  • Centrarse en el tipo de asesoría fiscal que proporciona más valor que simplemente cumplimentar las declaraciones de impuestos. Lo ideal es que su visión ayude a la empresa a estructurar sus finanzas de una manera óptima desde una perspectiva de impuestos.
  • Dar a la seguridad de datos la importancia que merece y tener esto en cuenta al contratar a una asesoría fiscal. Siempre habrá algún riesgo de violación de datos, pero un buen asesor fiscal tomará medidas para salvaguardar la información.

Por último, destacar que merece la pena asegurarse de tener una buena relación con los profesionales de la asesoría fiscal. El buen entendimiento se trabaja cada día y, por eso, ya en la primera reunión puede resultar interesante presentar las declaraciones de impuestos de los tres años anteriores para revisarlas juntos. Se puede preguntar si podría haberse hecho alguna deducción más, por ejemplo. Una vez lanzadas las cuestiones pertinentes, habrá que estar atento a las respuestas del asesor. ¿Parece que el asesor está dispuesto a invertir el tiempo necesario o solo ofrece respuestas evasivas? ¿Hace preguntas exhaustivas para comprender completamente la situación de la empresa o pospone su juicio? ¿El asesor se explica de una manera que resulta comprensible, aunque no se tengan conocimientos tributarios, o deja más confundido al interlocutor?

 

Créditos fotográficos: Jirapong Maustrong

 

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