7 claves para el éxito en la gestión de personas

Herramientas para el management

Directivos y departamentos de Recursos Humanos han comprendido en los últimos años el vital papel del capital humano en la consecución de objetivos. La mayor o menor eficacia en la gestión de personas que se desarrolle en el seno de la organización va a determinar el éxito o fracaso de la compañía, pues al fin y al cabo son los trabajadores los encargados de cumplir con las metas fijadas por sus superiores.

Así, a pesar de contar con un barco altamente preparado (es decir, una empresa con una excelente infraestructura y recursos materiales adecuados) y un capitán competente (un líder capacitado), el navío no saldrá de puerto si la tripulación no está en sus puestos, lista para ejecutar las instrucciones.

Para conseguir la motivación e implicación de los empleados, las empresas tienen a su disposición varias pautas o claves de gestión de personas:

  1. Inspirar a los equipos. No hay nada más eficaz para motivar a la plantilla que transmitir a cada miembro la voluntad de cumplir con los objetivos. Se trata de conseguir que los trabajadores compartan la visión y los propósitos de la empresa y estén alineados con los objetivos, de modo que se esfuercen por mejorar y alcanzar las metas como retos personales. La idea es que nuestra plantilla desarrolle un proyecto o misión, no porque “tiene” que hacerlo, sino porque “quiere” hacerlo.
  2. Conocer quién conforma la empresa. Cada individuo está sujeto a sus propias circunstancias y características, por lo que los líderes deben ser capaces de profundizar en las expectativas y motivaciones de cada miembro del equipo para entender su situación y sus anhelos. La gestión de personas pasa, por tanto, por conocer a los trabajadores de forma pormenorizada. Quizá lo que satisface a un empleado (una promoción, por ejemplo) no es importante para otro (que prefiere mayor flexibilidad laboral).
  3. Repartir los roles de forma adecuada. Seguro que en la empresa existen perfiles con un alto potencial, pero si no acertamos en el rol que le asignamos, haremos decrecer, o incluso destruir, su motivación. La asignación de los talentos a los puestos laborales que mejor se ajustan a sus conocimientos técnicos y habilidades sociales es la base para construir una estructura organizacional óptima.
  4. Trabajar la comunicación bidireccional. Nos referimos a la necesidad de que exista un flujo constante entre la Dirección y los trabajadores, de modo que la primera transmita qué quiere conseguir y cómo y reciba, del mismo modo, el feedback por parte del equipo humano, permitiendo mejorar su estrategia y aumentando la satisfacción de la plantilla.
  5. Focalizar los objetivos prioritarios. En la gestión de personas es fundamental establecer un orden de prioridades a la hora de fijar metas, si no queremos generar confusión o sobrecarga.
  6. Reconocer los logros. La acción de un buen líder no se limita a dar instrucciones, sino que también debe abarcar la valoración de la ejecución de dichas tareas por parte de los empleados, reconociendo el trabajo bien hecho y propiciando un clima laboral de éxito compartido y satisfacción personal y grupal.
  7. Potenciar la confianza. Nunca vamos a obtener el completo compromiso de una persona si no se da una relación de confianza mutua, donde el trabajador se sienta respetado y empoderado por parte de la compañía y, al mismo tiempo, aprecie la coherencia y transparencia de la organización en todas sus acciones.

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