Leasing y renting, 2 alternativas de intercambio

Si lo tuyo es la gestión financiera y los negocios, seguramente habrías oído hablar en más de una ocasión de leasing y renting, dos alternativas financieras aparentemente similares pero que, pese a ello, no son del todo iguales. En esas diferencias queremos detenernos en el siguiente post que hemos preparado para ti.

 

Leasing y renting, ¿son de verdad tan diferentes?

Leasing y renting son dos tipos de operaciones propias del mercado financiero en las que se materializa el alquiler a largo plazo de un bien determinado, el cual suele ser un vehículo, un bien inmueble, equipos tecnológicos, máquinas, entre otros.

Es importante señalar, además, que los dos modelos sólo se emplean para el alquiler de bienes nuevos, circunstancia a partir de la cual cada uno de ellos plantea características propias que, de cara a los partícipes de estas  transacciones y movimientos, determinan la viabilidad y el beneficio real en cada caso.

 

TEXT - TOFU - Tipos de empersa

 

Una primera diferencia entre leasing y renting es que el segundo de ellos puede ser un recurso empelado por particulares, es decir, personas físicas e individuos comunes interesados en alquilar un bien concreto. Por el contrario, el leasing es una herramienta exclusiva de empresas o trabajadores autónomos en activo.

De otro lado, la finalización del acuerdo de alquiler supone otra diferencia significativa entre los dos modelos: mientras en el renting no es posible que la persona que alquila el bien pueda optar a convertirse en propietario del mismo tan pronto como caduque el contrato, esto sí que es posible en el leasing.

 

Otras diferencias importantes entre el leasing y el renting

Hemos visto hasta ahora dos diferencias sustanciales entre el leasing y el renting. Sin embargo, no son las únicas. Toma nota de las siguientes:

  • Tiempo del contrato y obligaciones:

El contrato de leasing tiene una duración de 2 a 6 años, mientras el que el del modelo de renting oscila entre 1 y 5 años. La diferencia no sería significativa si no fuese por el hecho de que en el renting la persona que alquila el bien contrae, en algunos casos, una serie de obligaciones. Nos referimos a al pago de impuestos de circulación o matriculación, seguros, mantenimiento o asistencia.

  • Uso del bien alquilado:

En lo que se refiere al uso de los bienes, el leasing impone una restricción que no tiene el renting: dichos bienes sólo pueden ser utilizados para actividades de tipo económico por parte de las empresas o los autónomos. Esto, aunque en principio suena a una imposición, supone una ventaja cuando se trata de beneficios fiscales, algo con lo que no cuentan los particulares que usan el modelo renting.

  • Costes de las cuotas de alquiler:

Dado que en el renting se suelen incluir otros conceptos como las obligaciones fiscales o tributarias, el pago de seguros u otros relacionados con el uso del bien, el coste de las cuotas es mucho más alto que en el renting, un modelo en el que la persona que alquila sólo debe preocuparse por la cuota derivada de la operación.

 

¿Leasing o renting? Las dos opciones de intercambio financiero pueden ofrecerte ventajas en función de cuál sea tu situación como autónomo o empresa. ¡Tú decides!

 

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1 comentario

inmaculada

24 julio, 2018 0:48

hace referencia a las dos opciones de intercambio financiero

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