Intrusismo en el coaching: cómo reconocer a un buen coach  

El coaching es, sin ningún tipo de duda, una de las prácticas de motivación profesional e individual más extendidas en el siglo XXI. Todos hemos tenido algún tipo de contacto con ella, bien sea directa o indirectamente. Sin embargo, esto también ha dado lugar a algo que se conoce como intrusismo en el coaching. ¿Sabes de lo que hablamos?

 

Intrusismo en el coaching: negocio de falsos especialistas

No cabe duda de que todos nos hemos topado alguna vez con una persona especialista en temas de coaching y motivación, cualquiera que sea su enfoque y sus características. De hecho, son cada vez más quienes entran en el mercado ofreciendo sus servicios como expertos en esta área. Seguro que conoces a alguien que ya lo ha intentado, ¿no?

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Pues bien, no dudamos de que existan profesionales que reúnan todos los méritos para desarrollar este oficio, además de validarlos con títulos expedidos por organizaciones, entidades e instituciones acreditadas en el sector.

No obstante, también es verdad que muchos se lo han tomado como una profesión de moda y se han lanzado a practicarla sin tener los conocimientos adecuados para ello. A eso es a lo que llamamos intrusismo en el coaching.

Es decir, se trata de casos en los que personas sin titulación correspondiente o con una experiencia mínima en temas de liderazgo, gestión empresarial, motivación, dirección de equipos o desarrollo profesional se dedican a impartir conferencias sobre coaching como si, en realidad, fueran la máxima autoridad en la materia.

Lo más preocupante es que poco a poco nos hemos acostumbrado a que cualquiera puede ser hoy día un coach y que, además, resulte cada vez más difícil distinguir entre un profesional verdadero de uno intruso.

 

El coach verdadero contra el intrusismo en el coaching

Hay que dejar claro que el coaching, al margen del éxito que haya tenido en los últimos años, no puede ser visto como una alternativa para aquellos que no han triunfado en sus respectivos campos o que simplemente no encuentran nada más a qué dedicarse.

El coaching es una disciplina en sí misma y como tal requiere personas que tengan los conocimientos y las habilidades para ejercerla. Es decir, no es una cuestión de sumar títulos y grados sino, más bien, de ser un verdadero líder e influir en los escenarios.

Por ello, ante los casos cada vez más frecuentes de intrusismo en el coaching, te proponemos algunas pautas para que sepas identificar a aquellas personas que no son realmente coach. Presta muchísima atención:

  • Quien coordine dinámicas de grupos no es necesariamente un coach. Eso lo puede hacer cualquier persona con un mínimo de liderazgo y conocimiento de su área de desempeño. El coach es alguien con una capacidad verdadera para influir en quienes le rodean y generar cambios positivos en ellos.
  • Un coach tampoco se define por el número de conferencias que dicte. Eso es ser conferencista o buen orador. El coach, además de ello, enfatiza en los cambios y en las transformaciones de sus mensajes.
  • El verdadero coach no es sólo alguien simpático y que nos sube la moral cuando estamos de bajón. ¡Nada de eso! El coaching se sustenta sobre todo en el aprendizaje y en sacar lo mejor de cada persona desde una perspectiva clara, pragmática y útil. De lo contrario, ¿para qué insistir en ello?

 

Por desgracia, el intrusismo en el coaching es una práctica cada vez más frecuente, sobre todo en áreas como la gestión de empresas. No te dejes sorprender por falsos profetas. Recuerda, el verdadero coach está más allá de titulaciones o conferencias. Es alguien saber influir en los demás para generar cambios positivos.

 

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