Gestión del talento o del conocimiento, ¿cuál es la diferencia?

Talento y conocimiento son dos conceptos que suelen confundirse con frecuencia. Si bien guardan una relación estrecha e incluso llegan a confluir en ciertos aspectos, en realidad hablamos de términos distintos.

Si en tu empresa quieres apostar por la gestión humana y convertirla en una ventaja competitiva dentro del sector en el que operas, debes entrar de lleno en esta diferencia y tener claro que lo uno no necesariamente significa lo otro. Si quieres verlo con más precisión y detalle, no te pierdas el post que hemos preparado al respecto.

 

¿En qué se diferencian el conocimiento y el talento?

El talento se define como la destreza, habilidad o aptitud que tenemos a la hora de realizar una o varias tareas. Casi siempre nos viene dado de forma innata, es decir, que nacemos con él; sin embargo, eso no quiere decir que no se pueda entrenar hasta convertirlo en un talento adquirido.

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De hecho, no pocas veces es necesario apoyarse en recursos como la formación y la capacitación para desarrollar un talento o una habilidad concreta.

En cambio, el conocimiento tiene que ver con el análisis, la comprensión, la visión y la experiencia sobre una realidad. No es sólo información; es la facultad que tenemos para sacar conclusiones ante las relaciones y las dinámicas propias de un entorno en el que nos vemos inmersos, tal como sucede en la gestión empresarial.

De ahí que esté relacionado con el capital conceptual de muchas empresas, las cuales lo preservan como si fuese su sello distintivo.

 

Talento y conocimiento: conceptos complementarios

Teniendo en cuenta lo anterior, el asunto puede resumirse más o menos así: el talento es una habilidad que podemos emplear a fondo para crear conocimiento y gestionarlo. Es decir, este último (sea conceptual, material o humano) no puede potenciarse sin que para ello exista talento, habilidad o aptitud.

Talento y conocimiento son dos aptitudes, pero la primera es previa (y absolutamente necesaria) al desarrollo de la segunda. O dicho de otra manera: sin gestión del talento nunca habrá una adecuada gestión del conocimiento en las empresas.

La clave, entonces, pasa por destinar todos los recursos que puedas para fomentar el talento entre tus equipos de trabajo; cuando este objetivo se haya logrado, casi con toda seguridad estará abonado el terreno para la creación y el desarrollo del conocimiento, que es algo propio del área o sector de desempeño.

Un plan empresarial de gestión humana que pretenda ser eficaz debe integrar los dos niveles de gestión: tanto el del talento (herramientas para crear valor en la empresa), como el del conocimiento (el saber estar de cada organización en el espectro comercial que le ha correspondido como escenario).

 

Claves para dejar fluir el conocimiento en las empresas

Catapultado en la gestión del talento, el conocimiento empresarial no puede quedarse solo en el plano conceptual o teórico. Si algo le caracteriza es su disposición para ser llevado a la práctica, es decir, su utilidad y viabilidad.

El conocimiento debe fluir por sí solo en las organizaciones; no se le puede forzar. Será el clima laboral, caracterizado por elementos como la creatividad, la innovación, la libertad y la participación, el que contribuya a generar un marco propicio en el que el conjunto de una empresa participe de su desarrollo y evolución.

 

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