¿Cuáles son los beneficios de exportar productos o servicios?

La exportación y la importación son los dos movimientos básicos del comercio exterior. Tanto si es en un sentido o en otro, las empresas ofician como destinatarios, receptores o incluso intermediarios en el intercambio de productos.

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En lo que se refiere a la exportación, una definición estándar señala que es el proceso mediante el cual un producto es enviado a otro país con fines comerciales. Para que tal traslado sea efectivo, pueden emplearse vías marítimas, terrestres o aéreas.

Incluso, gracias al avance de las nuevas tecnologías, actualmente es posible hablar de la exportación de servicios a través de Internet u otros medios digitales, como por ejemplo el envío de documentos, textos, etc.

Lo esencial es el acto de comercializar un producto fuera del país de origen. Esta acción debe cumplir con una serie de requisitos y acogerse a la legislación vigente, tanto las de los países de origen y destino como otras de carácter internacional.

El volumen de exportaciones es, a la vez, un buen indicador de la influencia que tienen los países en el panorama internacional. Es por ello que los países más industrializados son los que mayores niveles de exportación reportan en la actualidad: China, Estados Unidos, Alemania, Japón, Francia y Holanda.

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¿Qué ganan las empresas que se dedican a la exportación?

Es verdad que la exportación es una práctica generalmente empleada por empresas con un alto poder adquisitivo. Exportar es un proceso complejo que requiere de inversión, empleo de recursos, gestión y planificación. No todas las empresas están en capacidad de realizar aquellas labores ni de asumir tales riesgos.

Sin embargo, cuando se trata de exportaciones de segunda o tercera línea, no resulta indispensable la inversión de grandes capitales ni de recursos. Empresas artesanales, pequeñas o medianas pueden hacerlo sin ningún impedimento.

Tanto si se trata de exportaciones masivas o selectivas, lo cierto es que la acción misma de exportar supone numerosas ventajas para las empresas.

a) Crecimiento empresarial. Aunque requiera de una inversión inicial, el acto de exportar supone una oportunidad inmejorable para la expansión y el crecimiento de cualquier empresa. Exportar es sinónimo de nuevas ventas y clientes.

b) Posicionamiento internacional. De hecho, si las estrategias empleadas son las adecuadas, la estrategia de exportación puede consolidar la marca a nivel global, como ha pasado con marcas como Ikea o Coca-Cola, entre otras.

c) Multiplica la presencia de los productos. Por supuesto, al ampliar su radio de acción, los productos comercializados tienen mayor visibilidad y presencia en los mercados. ¿Quién no conoce el café de las tiendas Starbucks?

d) Diversificación de riesgos. Al buscar nuevos nichos de mercado, la inversión     de una empresa se diversifica y, en caso de recesiones o crisis de gran envergadura, su continuidad no se pone en duda.

e) Promoción de las economías de escala. La economía de escala promueve el aprovechamiento de recursos y materiales a la hora de la producción. En un plano internacional, este proceso suele llevarse a cabo con decisiones mucho más eficaces, pues cualquier ventaja debe aprovecharse al máximo.

f) Mejora el prestigio de las empresas. Exportar productos potencia la imagen que proveedores, bancos, instituciones y clientes tienen de las empresas. Como se dijo antes, exportar no es algo para lo que todos los negocios están preparados y, en ese sentido, es un paso que suele ser bien valorado.

 

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