Coaching ontológico, una vía para el crecimiento profesional

coaching ontologico

En otro post hemos hablado del crecimiento profesional como un proceso que requiere  de un plan y unos plazos específicos. Cada persona, según su campo o área de especialización, debe trazar sus propios objetivos y marcar el camino que le llevarán hasta ellos.

Sin embargo, en este caso nos centraremos en una herramienta que cada día gana más protagonismo para potenciar las habilidades profesionales: el coaching ontológico.

 

¿Cómo actúa el coaching ontológico?

En realidad, el coaching ontológico es una de las múltiples derivaciones del coaching tradicional. Su rasgo distintivo es la búsqueda de una mirada integral de la persona para revisar, analizar y, si es posible, reconducir su manera de estar en el mundo. O dicho de otro modo, es una transformación en toda regla.

El dominio de sí mismo es su principal objetivo. A través del diálogo, el coach busca que las personas tomen conciencia de sus zonas críticas o elementos a mejorar, pues éstas son las que en definitiva influyen en sus conductas. Las sesiones son de carácter individual, pues cada persona es su propio objeto de estudio. Ésta es una de las principales diferencias con las modalidades de coaching grupal.

Sin embargo, no está planteado como un diálogo de tipo racional. Es normal que el coach apele a emociones, sentimientos e intuiciones para sacar a la luz aquello que impide la consecución de los objetivos. El formato pregunta-respuesta es válido, pero no es el único recurso del coaching ontológico.

Crecimiento profesional y coaching ontológico

Si bien es cierto que la esfera en la que opera el coaching ontológico es individual, los resultados pueden ser aplicados a otros terrenos, entre ellos el profesional o laboral. Ésta es una de las ventajas de la integralidad del enfoque. En el fondo, lo que se define como ontológico tiene que ver con todo.

Muchos profesionales, desde directivos hasta trabajadores de otros niveles jerárquicos, recurren a esta modalidad de coaching para potenciar sus habilidades o reconducir sus metas. ¿El principio para que esto sea así?: los cambios se producen en cada individuo y luego se extienden a las otras esferas.

Cuando se trata de crecimiento profesional, está claro que antes es preciso realizar un trabajo individual. Tanto si se aspira a ser líder, ejecutivo de éxito o si solamente se pretende mejorar los niveles de productividad y rendimiento, el examen personal que propone el enfoque ontológico resulta adecuado.

En el fondo, se trata de que cada profesional revise su papel en un contexto determinado, que puede ser la empresa, su especialidad, el área en que se desenvuelve o, incluso, la profesión que ejerce. Otras aplicaciones del coaching ontológico en el terreno profesional son:

  • Facilita la adaptación a los procesos de cambio.
  • Activa los valores centrales de cada persona.
  • Renueva los compromisos individuales.
  • Estimula a las personas para la consecución de nuevos objetivos o metas.
  • Revela la potencialidad de cada persona.
  • Descubre nuevos talentos, habilidades y destrezas individuales.
  • Renueva las relaciones de la persona hacia su entorno.
  • Mejora la comunicación individual con el exterior.
  • Se convierte en motor de cambio en procesos de crisis personal.

 

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ERD Marzo 2016

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