Cinco elementos para realizar una previsión financiera

previsión financiera

 Realizar una previsión financiera es un proceso que consiste básicamente en reflejar en datos, números y estadísticas los elementos que previsiblemente intervendrán en el comportamiento de una empresa en un plazo determinado.

La previsión financiera nos sirve para realizar proyecciones sobre los niveles de rendimiento, viabilidad y sostenibilidad de un negocio, teniendo en cuenta, además de factores tanto técnicos como humanos, las características y condicionantes del contexto donde se enmarca cada actividad comercial.

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¿Por qué es importante realizar una previsión financiera?

En el terreno de los negocios y la gestión empresarial, sin una previsión financiera es imposible avanzar. Aunque no dejan de ser estimaciones y el dibujo que nos ofrecen es meramente hipotético, gracias a estas operaciones nos hacemos una idea de cuáles serán los eventuales resultados de un plan empresarial.

Es decir, una previsión financiera nos ofrece visión a largo plazo sobre las inversiones de una empresa, a la vez que nos ayuda a analizar los momentos más propicios para llevarla a cabo.

Sin previsiones, las inversiones corren un alto riesgo de fracasar. La previsión tiene el mérito de adelantarnos a los hechos antes de que estos ocurran, teniendo en cuenta, claro, que estos no se pueden prever de un modo absoluto.

 

Cómo elaborar una previsión financiera: cinco elementos

Aunque dos empresas compartan el mismo escenario productivo o el mismo mercado, sus previsiones financieras nunca son iguales. Pueden ser parecidas, pero no idénticas. Esto es así porque sus expectativas, proyectos u objetivos difieren.

Por ello, antes de lanzarnos a realizar una previsión financiera, debemos tener claros algunos elementos que inciden directamente en cualquier plan empresarial. ¿Quieres conocerlos? Toma nota de la siguiente lista:

  1. Capitales necesarios:

La estimación debe partir del capital inicial que tiene la empresa para poner en marcha su proyecto. Algunas veces este aspecto está cubierto desde el inicio. Otras, por el contrario, es necesario elaborar un plan de financiación inicial que garantice la puesta en marcha de las acciones previstas.

  1. Rentabilidad del proyecto:

Realizado el plan de financiación inicial, tus cálculos deben señalar si el negocio será capaz, al menos en un primer plazo, de cubrir la inversión de la que has partido. Recuerda que en la lista de gastos entran todos los recursos humanos, técnicos y materiales que contribuyen a la realización del plan. El resultado que se derive de este cálculo te dirá si puedes avanzar o si es necesario regresar al origen del proyecto y replantear algunas cuestiones.

  1. Plan de tesorería:

La previsión financiera incluye un plan que te ayude a controlar los cobros y los desembolsos que realices mes a mes. Es imposible acertar exactamente, pero al menos viene bien tener una estimación.

  1. Cálculo del punto de equilibrio:

Se trata de un cálculo similar al del plan de tesorería, salvo que abarca plazos mucho más amplios. Por ejemplo, este cálculo nos habla de las prestaciones o ventas necesarias para cubrir los pasivos derivados de la puesta en marcha del plan de empresa en un período de 1 año o a lo sumo 18 meses.

  1. Plan de financiación:

Esta última parte de la previsión financiera consiste en hacer un cálculo a largo plazo, es decir, entre 3 y 5 años. La idea es anticipar si, con los análisis hechos en las etapas anteriores, tu empresa estará en capacidad de mantener el plan inicial. La clave en este punto está en la estructura organizacional, en la cual recae el peso de la ejecución del proyecto.

 

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