Tips para mejorar la reputación corporativa de tu empresa

reputación corporativa

Hagan lo que hagan, las empresas siempre proyectan una imagen ante sus clientes. A veces es buena; otras veces, no tanto. Sea como sea, la clave está en encontrar fórmulas para mejorar la reputación corporativa.

Sin embargo, curiosamente muchas organizaciones aún no reparan en la importancia de este elemento para el posicionamiento en el mercado. Sus responsables consideran que lo que piensen los consumidores y el público en general es lo de menos. Pero no es así: en términos comerciales, es lo que más peso tiene.

Una empresa con mala reputación corporativa tiene nulas posibilidades de triunfar, independientemente del mercado en el que se desenvuelva. En cambio, las marcas más destacadas son justamente las que más atención, cuidado y recursos destinan para la mejora de su imagen entre los consumidores.

 

 

 

¿Qué factores afectan la reputación corporativa?

La reputación corporativa puede verse afectada por muchas razones. En casi todos los casos, se trata de una ruptura entre el compromiso adquirido tácitamente ente los consumidores y una determinada marca.

La falta de ética, la escasa transparencia, las malas experiencias durante el proceso de compra, los productos de baja calidad o los resultados poco satisfactorios, entre otras razones, son las que provocan dicha desafección entre los clientes.

A veces, sin embargo, la pérdida de la reputación corporativa no se debe a factores internos sino más bien externos. Por ejemplo, en aquellos escenarios donde circula información falsa sobre una marca o producto específico, o cuando se presentan casos de competencia desleal en el mismo mercado.

Sea como sea, lo cierto es que la reputación corporativa es un bastión esencial para el buen funcionamiento de una estrategia comercial. De ella dependen elementos como el impacto, la confianza y el posicionamiento en el mercado.

 

Cómo mejorar la reputación corporativa: cinco claves

Recuperar la reputación corporativa no es fácil, sobre todo si el impacto negativo ha tenido un efecto multiplicador entre los usuarios. Sin embargo, eso no quiere decir que todo esté perdido. Mira estas cinco recomendaciones para lograrlo:

1) Reacciona rápidamente a los pedidos de los clientes. Las empresas que gozan de una buena reputación son aquellas que generalmente atienden con prontitud los reclamos, las quejas, las incidencias, los pedidos, las observaciones y las sugerencias de sus clientes. ¡A nadie le gusta esperar!

2) Asume responsabilidades. Si has cometido un error, no metas la cabeza en la tierra como los avestruces. Lo mejor en esos casos es dar la cara y tratar de solucionar el problema cuanto antes.

3) Revisa permanente de procesos internos que de alguna u otra manera tengan que ver con el cliente y con el producto o servicio. Esta es una forma de asegurarte de que tus productos son de calidad.

4) Pon en marcha estrategias de relaciones públicas que proyecten la imagen de la marca y generen interés entre los consumidores. Ah, y claro: haz lo posible por que sean a largo plazo.

5) Ten siempre coherencia, tanto en tus mensajes y estrategias comerciales como en los procesos de venta. ¿Le creerías a una marca que hoy dice una cosa y mañana la contraria? Pues a eso nos referimos.

 

Sea cual sea la estrategia que elijas para mejorar tu reputación corporativa, ten en cuenta que se trata de un elemento frágil, es decir, que puede verse afectado ante la más mínima actuación. Esto nos obliga a ser más atentos y a trabajar con más dedicación.

 

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