Siete aspectos básicos de la función directiva

Cuando hablamos de función directiva, casi siempre nos fijamos en las habilidades, destrezas y talentos que deben reunir las personas que ocupen dicho cargo. Son más que conocidas algunas de ellas: liderazgo, gestión de equipos de trabajo, motivación, capacidad de respuesta, inteligencia emocional, entre otras.

Sin embargo, pocas veces nos centramos en las funciones reales de la dirección de una empresa y en cómo esto determina el comportamiento de la misma y sus niveles de productividad, eficacia y rendimiento.

 

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Función directiva: principales áreas de acción

La función directiva es diferente en todos los casos. Nunca hay una igual a otra y por eso resulta necesario identificar las necesidades de cada organización y adaptar el tipo de liderazgo, la estructura y el clima laboral.

No obstante, vista desde un plano más genérico, es una labor que se puede enmarcar dentro de dos grandes funciones: las continuas y las secuenciales

 

a) Funciones continuas:

Son todas aquellas que forman parte del ADN de un director de empresa. O dicho de otro modo, son permanentes y están presentes en el día a día de la función directiva. Esto vale tanto para los altos gerentes como para aquellos que sólo tienen a cargo un área o grupo de colaboradores. Las tres funciones continuas principales son:

    • Análisis de problemas:

Un director de empresa nunca pierde su capacidad de análisis. Es vital para saber moverse en su especialidad y valorar posibilidades de acción o de negocio. En cierta forma, esta función es la que le da perspectiva a su rol.

    • Toma de decisiones:

Otra función a la que nunca renuncia es la toma de decisiones. El director siempre está allí indicando el camino que deben seguir sus colaboradores.

    • Comunicación eficaz:

Su capacidad de comunicarse eficazmente con las personas de su entorno es vital para medir el grado de acierto o fracaso de sus planes. Siempre comunica; de hecho, cuando es necesario enfatiza en determinados elementos.

 

b) Funciones secuenciales:

Además de las funciones permanentes, el directivo también debe desarrollar otro tipo de labores puntuales y que por lo general están encadenadas unas a otras, por ejemplo en la ejecución de proyectos. Son las denominadas funciones secuenciales:

    • Planificación:

Empieza desde la definición de objetivos y se extiende hasta la descripción de cómo se van a conseguir los resultados esperados. El modelo ‘arriba-abajo’ implementado tradicionalmente está en cuestión; ahora predominan procesos más democráticos en los que todos los miembros de un equipo toman parte activa.

    • Organización:

Implica el reparto de responsabilidades y funciones y el diseño de una cadena de autoridad que responda a las necesidades de cada situación. El elemento clave para la función organizativa es la estructura corporativa.

    • Control y supervisión:

Su sinónimo más próximo es la evaluación de resultados y la medición de cada una de las tareas con indicadores correspondientes. Cuando sea necesario, la función directiva se extenderá a la implementación de soluciones y correctivos.

    • Dirección:

Significa orientación y acompañamiento en los procesos y tareas. Ahora mismo, es un elemento que guarda estrecha relación con la motivación.

 

Estas son las 7 principales labores de la función directiva de una empresa, sea cual sea su área de desempeño o modelo organizativo. Como ves, los profesionales de este cargo requieren de esfuerzos tanto puntuales como estratégicos para alcanzar el éxito.

 

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