Del mismo modo que existen distintas clases de empresas, existen distintos tipos de organigrama o formas de representar gráficamente la organización de un negocio.

Los organigramas son el reflejo de cómo funcionan las empresas, principalmente en el plano interno, aunque a veces también ayudan a visualizar las extensiones y relaciones de la misma con el entorno en el que opera.

Mucho más que una figura decorativa o accesoria, el organigrama cumple una labor de gran importancia: ayuda a visualizar los elementos e integrantes vinculados de alguna u otra forma a la organización, así como las relaciones entre ellos, su posición, su cargo, las jerarquías, el liderazgo, los niveles de autoridad y dependencia, etc.

 

¿Conoces los principales tipos de organigrama?

Mucho se ha escrito hasta ahora sobre los tipos de organigrama que existen, así como de otros que han empezado a surgir en el nuevo contexto tras el giro innegable que están experimentando las empresas del siglo XXI.

 

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Nuestra idea no es proponer nuevos modelos ni anticipar los que vendrán en un futuro. Simplemente queremos registrar las clasificaciones más conocidas que existen ahora mismo. Repasemos algunos de ellos y sus características:

  1. Clasificación por su finalidad:

Los organigramas de este grupo difieren en los objetivos con que han sido elaborados:

  • Informativos: buscan brinda información a las personas que en determinado momento recurran a ellos para su consulta. Ofrecen datos y pistas sobre cómo está dividida la empresa en el plano interno.
  • Analíticos: antes que informar, estos organigramas han sido diseñados como elementos de análisis de una situación, un cambio o una mejora. Van dirigidos a personas especializadas en el uso de estos instrumentos.
  • Formales/informales: la aprobación por parte de la propia empresa es en este caso el elemento diferenciador. Si cuenta con el aval de quien está a cargo de la empresa, se considerará un organigrama informal.
  1. Clasificación por su naturaleza:

Los organigramas también pueden diferenciarse por las empresas y compañías a las que hacen referencia. Veamos:

  • Microadministrativos: los que reflejan la realidad de una sola empresa, algo que pueden hacer tanto de forma global como parcial.
  • Macroadministrativos: por el contrario, involucran a más de una empresa.
  • Mesoadministrativos: engloban a varias empresas de un mismo sector de la economía o la industria. Son propios del sector público, aunque también existen casos en algunos escenarios del sector privado.
  1. Clasificación por su disposición gráfica:

En este caso la diferencia radica en la forma en que está representada la empresa, algo que sin duda deriva del tipo de relaciones que predominen entre sus dependencias:

  • Verticales: el gráfico representa una figura en lo más alto del cuadro y a partir de ésta los demás integrantes de la empresa. Es un organigrama en el que se reflejan varios niveles jerárquicos de forma escalonada.
  • Horizontales: las unidades se despliegan de izquierda a derecha (o viceversa). Los niveles jerárquicos se ordenan en columnas.
  • Mixtos: son los que usan representaciones tanto verticales como horizontales. Son idóneos para aquellas organizaciones con numerosas unidades de base.

 

 Existen otros tipos de organigrama, como por ejemplo aquellos que se distinguen por la información que se incluye en ellos o por el ámbito en el que se usan. ¿Te los has apuntado? ¿Cuál de todos es el que mejor encaja con tu negocio?

 

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