¿Cuáles son los componentes básicos de la ética empresarial?

La ética empresarial es el marco de valores que debe regir las actividades comerciales de una organización. Al igual que en la esfera individual, se trata de establecer límites a la hora de llevar a cabo cualquier acción o decisión.

En el plano empresarial, todas las actividades deben tener un sustento ético, desde una sencilla negociación con un empleado hasta el acuerdo con un grupo empresarial que suponga la expansión de la marca.

La ética puede ser, además, fuente de ventajas competitivas para las compañías. Una gestión que respete los valores básicos de la acción comercial y del trato hacia el cliente y las sociedades en general, garantiza que esas empresas sean vistas como promotoras de responsabilidad y compromiso con los entornos.

Algunas empresas elaboran su propio código ético para enmarcar en él las actividades a las que se dedican. Otras, simplemente, optan por cumplir los códigos o normativas que existen en el sector en el que operan.

El marco ético también puede oficiar como herramienta para combatir prácticas poco saludables como la corrupción, el hostigamiento laboral, la difamación de terceros y los anuncios engañosos, entre otros.

La labor ética de una empresa está estrechamente ligada a su nivel de Responsabilidad Social Corporativa, es decir, a todas aquellas prácticas coordinadas que promuevan una buena relación entre las organizaciones y los contextos. Sin embargo, la primera suele ser el marco para la definición de los principios de la segunda.

Si quieres empezar a aplicar el liderazgo transformacional, te enseñamos cómo en nuestra guía: ¿Qué es el liderazgo transformacional y cómo desarrollarlo dentro de tu empresa?

 

Ética empresarial: componentes esenciales

La ética es un concepto demasiado amplio. Los valores que puede englobar pueden ser innumerables y siempre se correrá el riesgo de dejar alguno por fuera de la lista. En el caso de la ética empresarial pasa algo parecido. Cada compañía define los valores que le son más afines o con los que mejor se identifica.

Aun así, desde una visión estandarizada, es posible mencionar algunos aspectos que no pueden faltar en el código ético de cualquier organización:

  • Aplicar los cinco valores fundamentales:

Algunos autores han definido los cinco valores que deben regir cualquier actividad comercial, más allá de sus características específicas. Estos valores son: igualdad, libertad, diálogo, respeto y solidaridad. Deben aplicarse siempre y en cualquiera de los renglones jerárquicos o funcionales.

  • Valores comunes:

No puede ser que para unos niveles de mando operen unos valores y para el resto de los trabajadores otros distintos. Las organizaciones con bases éticas sólidas aplican los mismos principios a todos sus miembros.

  • Satisfacción en todos los niveles:

Accionistas, directivos, empleados, proveedores y clientes deben obtener el mismo grado de satisfacción. El desequilibrio en temas salariales o profesionales es propio de organizaciones con fisuras en su sustento ético.

  • Responsabilidad social de las acciones:

Por supuesto, cuando las empresas incurren en fallos que incumplan cualquiera de los valores que les sustentan como organización, es necesario que asuman el grado de responsabilidad que les cabe. Como decíamos arriba, la Responsabilidad Social Corporativa es, en cierta forma, la materialización de la ética empresarial.

  • Primacía del contrato moral:

Antes que cualquier otro aspecto, en la relación de la empresa con sus miembros y con la sociedad en general debe haber un pacto moral. Los contratos o los acuerdos a los que se pueda llegar más adelante deben reforzar este elemento y no ir en clara contradicción. Lo jurídico-legal debe estar incluido en lo ético-moral.

 

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