¿Cómo alcanzar el balance ideal entre trabajo y familia?

balance trabajo familia

Actualmente, uno de los retos más comunes de los trabajadores es el de compaginar la vida familiar con sus obligaciones laborales. El tema ha ganado resonancia en los últimos años, dando pie, incluso, a legislaciones específicas que definen un marco mínimo de actuación en este sentido.

Si bien dichas leyes o normas intentan regular situaciones excepcionales, por ejemplo los embarazos y los incidentes familiares, no dejan de ser una referencia importante a la hora de pensar en soluciones para todos los trabajadores.

Una cosa está clara: la competitividad de los mercados y la agilidad de los procesos en general ha provocado que muchos profesionales vuelquen casi toda su atención en su trabajo. Como es obvio, las relaciones familiares se han visto afectadas, sobre todo en aquellos hogares con hijos pequeños.

Sin embargo, esto no significa que tener numerosas responsabilidades profesionales sea incompatible con la vida en familia. De hecho, la experiencia nos ofrece numerosos casos de personas que saben mantener el equilibrio entre las dos esferas sin que ninguna de las dos se vea afectada. ¿Cuál la clave para lograrlo?

 

Consejos prácticos. ¿Lograré el equilibrio?

Lo primero que hay que decir es que no es un asunto sencillo, sobre todo si se tiene en cuenta que trabajo y familia son dos esferas tan estrechamente ligadas que a veces es difícil distinguir el límite que las separa.

En ese sentido, las dos situaciones más frecuentes son: o bien que las relaciones de la familia influyan en el rendimiento y la productividad de cada persona, o bien que el trabajo ocupe tiempo destinado a las relaciones propias del hogar. A esto nos referimos cuando hablamos de equilibrio.

Aun así, más allá del volumen de las responsabilidades en el trabajo o del peso de las relaciones familiares, cada persona debe fijar sus propios límites. ¿Cómo? Aquí te damos algunos consejos prácticos para ello:

  • Elaborar un calendario en el que se incluyan las actividades laborales y los espacios dedicados a la familia. De esta forma resultará más fácil planificar eventos tanto en uno sentido como en otro.
  • En la medida de lo posible, elige trabajos flexibles y que te permitan realizar cambios de jornada o de horarios con tus compañeros. Además, antes de ello valora si al emplearte en un sitio específico no alterarás notablemente tu vida familiar o tus responsabilidades individuales.
  • Delega actividades concretas. Es imposible estar en todos los sitios a la vez o tratar de quedar bien con todo el mundo. Pon límites. Seguro que habrá cosas, tanto en tu trabajo como en tu casa, que no requieren de tu presencia o de las que, directamente, puedes prescindir.
  • Siempre que puedas, realiza pagos, gestiones y otros trámites a través de Internet u otros medios digitales. Esto te ahorrará desplazamientos y permitirá que te enfoques en labores concretas.
  • Tanto en el trabajo como en la casa, aprende a distinguir las cosas que no necesitan atención inmediata y las que sí. Ahorrarás mucho tiempo en tus rutinas aplicando esta pequeña diferencia.

 

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ERD Marzo 2016

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