En su excelente artículo sobre los modelos de internacionalización Ignacio Fernández Morodoy Javier de Paz Lagar, nos hacen un llamamiento a la necesidad de redoblar los esfuerzos hacia la internacionalización, especialmente en el caso de las pymes y hacia los países en vías de desarrollo, donde, por lo general, los mercados son menos maduros y el crecimiento económico y demográfico suponen una mayor oportunidad. Por internacionalización se refieren principalmente a los procesos de inversión directa externa.
Llaman la atención sobre el éxito de nuestras empresas españolas que se han internacionalizado y como prueba tenemos que en 2010 el 52 % de los ingresos de las compañías del IBEX 35 se generaban fuera de nuestras fronteras. En la actualidad, en muchos países latinoamericanos es difícil vestirse, encender la luz, ir al banco, cocinar, ir de compras, viajar, circular por una carretera o hablar por teléfono sin que en ese servicio no tenga una participación directa o indirecta una empresa española.
Nos muestran con gran claridad el proceso que dio lugar a internacionalización empresarial española y la celeridad con la que esta se ha producido, marcando el punto de inflexión de la internacionalización de nuestra economía la incorporación de España a un mercado europeo en pleno crecimiento, lo que supuso el punto de partida para el inicio de la internacionalización de muchas de nuestras empresas más emblemáticas.
Ignacio Fernández y Javier de Paz nos explican los 4 distintos modelos por medio de los cuales la gran mayoría de las empresas españolas han iniciado su proceso de internacionalización, aclarando que estos se adaptan a las circunstancias y las particularidades de cada caso.
Modelo 1: que obedece a un proceso de expansión geográfica muy estructurado y planificado en aquellos casos en los que la aventura extranjera implica una voluntad de permanencia, una asunción de inversiones o riesgos muy elevados. Este es el ejemplo de los principales bancos españoles, Santander y BBVA, o la propia Telefónica.
Modelo 2: que se adopta por decisiones más tácticas para responder a oportunidades concretas de inversión, en las que el riesgo de error es limitado. Este modelo suele ser más común en aquellos sectores en los que las unidades productivas pueden operar de manera más autónoma e independiente, como puede ser el caso de los hoteles, las concesiones de infraestructuras o una obra determinada.
Modelo 3: el de compañías que deciden abordar su proceso de internacionalización por el efecto de arrastre y seguimiento de sus principales clientes. Este es el caso de las ingenierías o las empresas de servicios profesionales y/o tecnológicos, que terminan convirtiéndose en proveedores de referencia entre las empresas locales.
Modelo 4: que no responde a una reflexión estratégica estructurada ni a una oportunidad concreta de negocio, sino simplemente a una necesidad urgente de buscar nuevos mercados ante la fuerte caída de demanda interna y las malas perspectivas económicas en España.
Este artículo será de gran utilidad principalmente para las pequeñas pymes que están abocadas por las circunstancias a intentar la internacionalización de su empresa por el modelo 4, y los autores nos muestran la persistencia de errores habituales vistos desde la realidad del proceso de la pyme española en su intento de internacionalización, así como una serie de sugerencias para no tener que caer en estos errores, pues posteriormente nos explican como centrar el proceso de toma de la decisión de internacionalización por medio de un sencillo análisis que abarca cinco importantes áreas de la vida de toda empresa.
Son especialmente interesantes las preguntas clave que se ha de hacer toda empresa dependiendo de su grado de internacionalización, cubriendo las áreas de estrategia y desarrollo de negocio, financiero, fiscal y legal, de grupos de interés y alianzas, así como el área de organizaciones y operaciones.
Para terminar Ignacio Fernández y Javier de Paz nos muestran algo que muy pocos habremos caído en la cuenta y es que un aspecto en el que destacan nuestras empresas internacionales es lo bien que interactúan con las comunidades locales. Esto facilita enormemente su aceptación y su “localización” en el país de destino, la gestión de la imagen, la captación de talento y los aspectos comerciales. Los esfuerzos realizados en este sentido no son ni casuales ni menores. Las políticas y las prácticas en el ámbito de la responsabilidad social corporativa son, en estos casos, un claro ejemplo de apoyo para reforzar e impulsar la estrategia y el enfoque comercial de nuestra empresa.
Definitivamente es un magnífico artículo que toda pyme que esté planteándose la posibilidad de emprender la aventura de internacionalizar su empresa no puede dejar de leer.
Jorge López Cifre
Profesor del Executive MBA, el MIB, el Máster en Dirección de Marketing, el Máster en Dirección Comercial y Gestión de Ventas y el Máster en Dirección de Comunicación Corporativa en EAE Business School