¿En qué casos se puede incurrir en quiebra fraudulenta?

La quiebra fraudulenta es una figura en la que pueden incurrir algunas empresas cuando simulan una situación de insolvencia o de crisis.

En el derecho español, se reconoce como una de las modalidades de defraudación que pueden presentarse en el sector empresarial y se eleva a actitud dolosa por la que es necesario responder ante las autoridades.

 

¿Cuándo se considera una fraudulenta una quiebra?

Cuando las cosas no marchan bien, lo más lógico es que las empresas vean disminuir sus beneficios y se declaren en insolvencia, es decir, una situación en la que no pueden responder por sus principales obligaciones comerciales y contractuales.

Hasta ahí todo en orden. Sin embargo, a veces sucede que los responsables de algunas empresas sacan provecho de la figura de la insolvencia para cometer actividades ilícitas, como por ejemplo la disminución del activo, el aumento ficticio del pasivo o la creación de hipotecas, traspasos, donaciones o enajenaciones.

La quiebra fraudulenta está tipificada como un delito en el artículo 260 del Código Penal. Se castiga con pena de prisión de 2 a 6 años, aunque a la hora de dictaminarla dependerá de factores como la cuantía del perjuicio a los acreedores o terceros agentes, el número de los afectados y la situación económica de quien realiza la defraudación.

 

 

 

Quiebra fraudulenta: ejemplos de defraudación

La legislación española establece varios supuestos que pueden dar lugar a una quiebra fraudulenta. Veamos algunos de los más habituales:

  • Alzarse con los bienes de la empresa o parte de ellos. Es decir, cuando el gerente o director de la empresa declara la situación de insolvencia con el único fin de apropiarse de los bienes materiales e inmateriales de la compañía sin tener cuenta al resto de socios o inversores y, sobre todo, sin declararlos.
  • Falsear memorias y libros contables. Cuando los libros que recogen los movimientos de una empresa no son reales y se alteran ante la Administración Pública con el objetivo de ocultar dineros, créditos o activos.
  • Alterar los registros contables en perjuicio de un tercero. También se pueden falsear los libros contables con el fin de perjudicar a terceras personas, tanto si forman parte de la organización como si no.
  • Inconsistencias en la contabilidad. En este caso, hablamos de situaciones en las que los estados contables de las compañías no coinciden con su último informe financiero y obvian, por ejemplo, elementos como entradas de dinero, valores, muebles u otros efectos de este tipo.
  • Empleo de fondos corporativos para fines personales. También habrá quiebra fraudulenta cuando se demuestre que los responsables de una empresa en insolvencia han retenido fondos pertenecientes a la sociedad corporativa para fines propios. En este caso, el agravante radica en que los dineros que se han tomado para título personal habrían podido invertirse en la recuperación de la sociedad mercantil.
  • Ocultar registros de ventas. La quiebra fraudulenta también se presenta cuando se ocultan registros de ventas de bienes o el negocio de títulos, valores o créditos y éstos no se reflejan en los estados de insolvencia.

 

Si tu campo es la gestión empresarial, es importante que conozcas en cuáles casos se puede incurrir en una quiebra fraudulenta. Recuerda que la transparencia y la ética profesional son los mejores aliados de una buena dirección.

 

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