Desarrollo de competencias profesionales. ¿Por qué es importante?

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No pocas veces nos hemos puesto a la tarea de imaginar un directivo del siglo XXI, de esos que se han sumado al desarrollo de competencias profesionales en la era digital, viajando en una máquina del tiempo y llegando a la coyuntura que precedió la aparición de las nuevas tecnologías e Internet.

¿Habría explotado al máximo sus competencias? ¿O, por el contrario, las circunstancias habrían reducido su margen de acción? Eso nunca llegaremos a saberlo.

De lo que sí podemos hablar es del caso contrario: aquellos directivos, empresarios o gerentes que han sido incapaces de avanzar hacia un modelo de gestión más acorde con los requerimientos de la era digital y, sin más alternativa, se han quedado fuera del mercado. Seguro que conoces más de un caso.

 

 

 

Desarrollo de competencias del siglo XXI, ¿para qué?

Todo lo anterior no es más que una excusa para seguir insistiendo en la importancia del desarrollo de competencias profesionales del siglo XXI. Pero ojo, no sólo se trata de adquirir competencias técnicas o propias de cada área de desempeño, sino también —y sobre todo— de otras de carácter transversal.

¿Por qué? Los enfoques humanos de los nuevos modelos de empresa han obligado a que la gestión cambie de prioridades. Si antes importaban los beneficios económicos, el nivel de producción y los resultados aun a costa de la calidad de los procesos, ahora el asunto se resume en dos palabras: bienestar y satisfacción.

Esto implica que los nuevos directivos —y también los que provienen de modelos de gestión tradicional— amplíen su visión de las cosas y adquieran nuevas competencias para afrontar los retos del nuevo contexto.

 

Mundo digital: competencias nuevas y no tan nuevas

En algunos casos son las mismas competencias requeridas que hace dos o tres décadas, como la productividad personal,  aunque potenciadas por las exigencias del contexto. En otras, son competencias de las que no conocíamos absolutamente nada y que sólo en un contexto como el de ahora tienen cabida. Aquí te damos algunos ejemplos de las más destacadas:

  • Manejo de nuevas tecnologías:

En la Revolución Industrial era necesario estar al tanto del dominio de maquinaria. Ahora pasa un poco lo mismo, pero con las nuevas tecnologías. Es uno de los rasgos más distintivos de la gerencia del siglo XXI.

  • Trabajo en equipo:

Sí, de acuerdo, no es una competencia nada nueva. Sin embargo, sí que es distinta. El contexto digital ha derrumbado muchas barreras, obstáculos y jerarquías que centralizaban la gestión en unas pocas manos. Ahora, en cambio, los espacios son amplios y en ellos la información fluye de forma más natural, con lo cual el trabajo en equipo es una herramienta absolutamente necesaria.

  • Autonomía: dejar hacer

¡Se acabó el gerente que hacía las veces de policía! El líder del siglo XXI sabe que el compromiso, más que imponerse, se cultiva. Por tanto, no le preocupa delegar en sus colaboradores varias tareas a la vez, pues sabe que responden con autonomía y eficacia. Como mucho, asesora y monitoriza con atención.

  • Innovación:

Tampoco es una competencia que nos resulte nueva, pero ocurre que en el actual contexto se ha convertido en toda una exigencia. Internet ha abierto la puerta a cientos de miles de ideas que surgen cada día y que evolucionan casi tan rápido como la velocidad de la luz. La máxima es una sola: innovar o morir.

 

Estrategia de carrera

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