Conoce los elementos de la estrategia del océano azul

La innovación es la esencia de la estrategia del océano azul, un método de gestión empresarial cuyo objetivo es conseguir nuevos mercados y oportunidades de negocio antes que seguir insistiendo en la competencia destructiva de escenarios ya explotados.

La fórmula parece clara: sólo si transitamos caminos nuevos y productivos tendremos más opciones de éxito y posicionamiento.

Por ello, la estrategia del océano azul emplea la figura de un mar tranquilo y claro, apacible, que ofrece múltiples ventajas para la navegación; la figura contraria es la del océano rojo, que simboliza justamente la competencia destructiva.

 

 

 

¿Cómo surgió la estrategia del océano azul?

Quienes formularon la estrategia del océano azul fueron los teóricos W. Chan Kim y Renée Mauborgne. Lo hicieron en 2004 tras la publicación de un libro que lleva el mismo título y que desde entonces ha abierto toda una línea de investigación y análisis en el terreno de la gestión empresarial.

Para Chan Kim y Mauborgne, el océano rojo lo encarnan todas las empresas conocidas en la actualidad y que día tras día se disputan los mercados. Tienen sus competencias definidas y su único objetivo es superar a sus rivales.

En cambio, el océano azul son todas aquellas ideas que no se han materializado en la actualidad y que en el futuro pueden resultar sostenibles y rentables. O dicho de otro modo, son los mercados no explorados.

 

Principios básicos de la estrategia del océano azul

Para ilustrar mejor la estrategia del océano azul, los autores ponen como referencia el caso del Circo del Sol, una compañía que imprimió un giro tan novedoso a la idea del circo tradicional, que acabó por crear un nuevo tipo de demanda y, lo más importante, dejó a sus competidores en una posición irrelevante.

Según Chan Kim y Mauborgne, esto sólo es posible si se aplican seis principios básicos a la estrategia empresarial, sea cual sea su área de operación. Veamos en qué consisten:

1. Ampliar las fronteras del mercado:

Lo primero es ensanchar el mercado al cual pertenecemos, es decir, analizar qué otras opciones de negocio nos puede ofrecer. Los mercados no son camisas de fuerza; están hechos para ser reconstruidos cuantas veces haga falta.

2. Realizar un mapa estratégico:

Acto seguido debemos realizar un plano o mapa para definir la estrategia que seguiríamos una vez hallemos la oportunidad de negocio. Esto debe realizarse en función del potencial creativo de nuestra empresa.

3. Explorar otros terrenos más allá de la demanda actual:

Empezaremos a explorar esos terrenos del mercado en los que nadie hasta ese momento haya incursionado o que no estén del todo explotados. De momento es solo una cuestión de tanteo y valoración.

4. Diseñar una estrategia de operación:

Una vez estemos seguros de la opción de negocio y de la viabilidad del mercado al que aspiramos, el siguiente paso es diseñar una estrategia concreta que refleje nuestra oferta: cualidades del producto, beneficios, utilidad, precio, entre otros. Recuerda, todo esto debe realizarse siempre en función de las necesidades de los consumidores o eventuales clientes.

5. Solucionar obstáculos:

Los responsables de la estrategia del océano azul deben destinar unos cuantos recursos para solventar los problemas que puedan surgir durante su ejecución.

6. Ejecutar la estrategia de innovación:

Por último, solo resta poner en marcha nuestra estrategia de negocio y evaluar los resultados que de ella se deriven.

 

Estrategia corporativa

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