Conceptos clave para comprender las finanzas corporativas

Finanzas Corporativas

Se denomina «finanzas corporativas» al ejercicio mediante el cual las organizaciones, empresas o negocios son capaces de crear valor y mantenerlo de modo que el uso de sus recursos financieros resulte eficiente y sostenible.

O dicho de otra manera: todas aquellas acciones en el plano financiero que se orienten a multiplicar o maximizar el valor de los accionistas o propietarios.

Suele pensarse que el término finanzas es un sinónimo estricto de otros como economía o contabilidad. Y aunque en el fondo tienen un vínculo directo, lo cierto es que refieren a cosas distintas.

Las finanzas, por ejemplo, que son en realidad el ejercicio de intercambio de bienes, no podrían operar sin un marco económico que determine los movimientos del mercado y sus valores; a su vez, requiere de las labores contables para hacer más eficaz la gestión de los recursos financieros de cualquier organización.

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También podríamos señalar que están relacionadas con las transacciones, la obtención de capital y otros valores derivados del dinero como títulos y bonos.

Sin embargo, para dar una mayor precisión del concepto, es necesario echar la vista a otros términos relacionados. Veamos algunos de ellos:

a) Riesgo y beneficio:

Son dos términos que están estrechamente ligados: no existe beneficio sin riesgo. Este último se define como la probabilidad de que los resultados difieran de los esperados o que, incluso, sean negativos. El beneficio, en cambio, es aquello que se obtiene en los casos en que la inversión ha reportado un saldo positivo.

b) Valor del dinero en el tiempo:

El valor del dinero no es el mismo si se tiene antes, ahora o después. Los profesionales de las finanzas corporativas apuestan casi siempre por obtener recursos en el presente y no recurrir, digamos, a figuras como las tasas de interés o de rendimiento. Es preferible tener 100€ ahora que dentro de un par de meses.

c) Liquidez:

El dinero en efectivo es fundamental para el funcionamiento de cualquier negocio. Sin embargo, habitualmente se contrapone a la necesidad de inversión, cuyo carácter es a mediano o largo plazo. Éste es uno de los retos de las finanzas corporativas: gestionar tanto los movimientos diarios como los planes de inversión.

d) Costos de oportunidad:

Siempre habrá opciones de inversión, sean cuales sean sus modalidades. El asunto es, más bien, qué tan dispuestas están las empresas a asumir sus gastos derivados. Costes de oportunidad es un concepto que se refiere a eso: al porcentaje de pérdida que lleva implícito cualquier inversión.

e) Financiamiento:

Cada proyecto debe financiarse según sus necesidades: el de largo plazo, con fuentes de largo plazo; y el de corto plazo, con fuentes de corto plazo. Puede sonar obvio, pero es una de las premisas fundamentales de las finanzas para garantizar la sostenibilidad de los planes de empresa y la ejecución de todas sus etapas.

f) Apalancamiento:

Este concepto habla del buen uso de la deuda, tanto si las organizaciones actúan como emisoras o receptoras de la misma. Si se trata del primer caso, esos fondos devueltos pueden servir para el aumento de utilidades o acciones; es decir, se reinvierten en el negocio. En el otro caso, cuando se adquiere un compromiso con una fuente crediticia, los fondos prestados deben ir destinados a aumentar los beneficios.

g) Diversificación:

Es la disposición de invertir los recursos financieros en varios terrenos para, asimismo, diversificar el riesgo de esa inversión. La explicación es sencilla: destinar recursos en una misma dirección podría implicar la pérdida total de los mismos.

 

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