¿Cómo se crea la cultura empresarial? Algunos ejemplos

Todos estamos de acuerdo en que una cultura empresarial sólida es un factor esencial para el funcionamiento de las empresas. A este término lo asociamos con otros como identidad, misión y visión, valores, principios y metodologías. Es decir, todo aquello que define a una organización y la diferencia de las demás.

Sin embargo, pocas veces nos detenemos a mirar de qué está compuesta esa cultura empresarial. Sabemos de antemano que se trata de algo transversal, estratégico, pero nos cuesta enumerar sus componentes.

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Si quieres empezar a aplicar el liderazgo transformacional, te enseñamos cómo en nuestra guía: ¿Qué es el liderazgo transformacional y cómo desarrollarlo dentro de tu empresa?

 

Cultura empresarial: reglas escritas y no escritas

Pues bien, la cultura empresarial se conforma por todos aquellos elementos escritos y no escritos que están presentes en el día a día de la organización.

Los primeros hacen referencia a códigos de comportamiento, conductas, normas, leyes, protocolos, procedimientos y políticas establecidas de antemano en los documentos que rigen las dinámicas de las empresas.

En cambio, los segundos tienen un carácter más informal. No es necesario que estén reflejados en un documento, sino que simplemente forman parte de la esencia de cada organización: hábitos, percepciones, sentimientos, actitudes, creencias, tradiciones, formas de interacción y de comportamiento, entre otros.

El reto de la dirección de una empresa consiste justamente en integrar estos dos tipos de elementos. Es decir, debe velar para que los hábitos escritos y los no escritos estén oportunamente alineados en procesos eficaces.

Lo anterior se puede lograr mediante distintas estrategias, tanto si el objetivo es crear una cultura empresarial desde cero como si se trata de reforzarla. A continuación te damos algunas claves para ello:

  • Definir el modelo de cultura empresarial que se desea.
  • Establecer conductas y comportamientos.
  • Elegir valores representativos y coherentes con la empresa.
  • Fomentar la cultura empresarial en cada nivel o área.

 

Algunos ejemplos de cultura empresarial

Ligada sobre todo a la identidad, la cultura empresarial es la que nos permite distinguir una compañía de otra. Sabemos, por ejemplo, que Coca-Cola es una marca asociada a valores como la felicidad, la amistad y la compañía; o que algunas entidades bancarias insisten en aspectos como la seguridad y la educación financiera.

Si todo esto te suena, te proponemos un repaso por otros ejemplos de compañías en el mundo que han consolidado su imagen gracias a la difusión de su cultura empresarial:

  • Google:

Además de ser una de las empresas líderes en la actualidad, destaca también por fomentar la creatividad y la innovación continua. Pensar en Google es pensar en soluciones tecnológicas y de comunicación virtual. Se caracteriza además por la alta tolerancia al riesgo y la flexibilidad de su modelo.

  • Banco Santander:

Una de las entidades bancarias más sólidas del mundo debe su prestigio, en parte, a valores como el liderazgo, la innovación, la ética profesional y el dinamismo. Otros le identifican por la solidez y la confianza.

  • El Corte Inglés:

La cultura empresarial de este gigante del comercio se resume en cuatro principios: ética y responsabilidad, garantía y servicio al cliente, relación y vinculación con el entorno y respeto al medioambiente. Quizá en la suma de estos factores esté el éxito de esta cadena de centros comerciales, que además tiene el mérito de permanecer como uno de los líderes de su sector a nivel internacional.

  • Disney:

De los cuatro ejemplos expuestos aquí, el de Disney quizá sea el más preocupado por los detalles cuando se trata de cultura empresarial. El elemento vertebral de ésta es buscar la fidelidad de los clientes, algo que se transmite con intensidad y perseverancia en todos sus niveles.

 

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